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viernes, 24 de marzo de 2017

La Eterna Juventud




Ahora que me encuentro en la mitad de mi vida he descubierto con el pasar de  los años que siempre es  un error dejarse dominar por el miedo.  Por otro lado , también he aprendido que nunca es tarde para ser fuerte y cambiar de rumbo.  A veces la vida puede llegar a ser demasiado  cómoda y es necesario comenzar de nuevo. Asumir retos más grandes y perseguir metas más significativas. Soñar  más, amar más, sacrificar más. Ser valiente. Olvidarse de lo que ha sido para pensar en lo que podría ser. Desafiar el destino y recorrer las sendas menos transitadas sin temor alguno. A pesar de nuestra edad, siempre debemos tener el valor para hacer de nuestras vidas una experiencia más allá de lo ordinario. Si no es ahora , ¿entonces cuándo?  Uno puede lamentarse de todo en este mundo ,pero nunca de haber vivido valientemente. De los cobardes  nadie escribe historias que realmente valgan la pena.


La juventud se asocia con la inmadurez y el sentimiento, con la inexperiencia y la emoción. Ese periodo donde todo transcurre de manera agitada y precipitada. Son los tiempos donde   la personalidad es algo ambiguo y muchas veces se ignoran las secuelas de ser divergente. La realidad se somete a un juicio constante  y el disentir resulta demasiado tentador. La vida parece eterna y un optimismo muchas veces irracional nos impulsa a creer que de uno u otro modo siempre podremos afrontar las consecuencias de nuestros  errores. Con demasiada frecuencia, los placeres del presente vencen las promesas de la paciencia.  Para muchos la mejor etapa de la vida.


Sin embargo, el tiempo pasa y , apenas sin darnos cuenta,  nos volvemos cada día más prudentes. Nos convertimos en un individuo definido con gustos fijos y conductas repetitivas. Construimos una imagen de nosotros mismos y tratamos de ser fieles a ella.  Poco a poco edificamos un yo rígido para no perder una coherencia , una consistencia. Pero todo crecimiento, toda mejora en cierto modo siempre implica una traición al pasado. Todo avance es la superación de un orden ya anticuado.


Nos hacemos viejos sin querer. Y nos olvidamos con gran facilidad que la vida que hoy poseemos no necesariamente coincide con los anhelos de nuestra alma. En realidad , somos los dueños de nuestra identidad, de nuestra vida ,  y tenemos el poder de cambiarla en cualquier momento.  En lugar de permitir ser confinados  por los límites que nos imponemos, tenemos la capacidad de recrearnos permanentemente. Siempre podemos iniciar una nueva vida.


Muchos de nosotros caemos en el trampa de creer en la narrativa convencional de la vida supuestamente normal y adecuada. Esa historia donde todos los sucesos y todas las  acciones deben seguir  un orden preestablecido. Según ese relato,  nuestra vida laboral, amorosa y familiar debe cumplir ciertas pautas en ciertos tiempos. Cualquier desviación de esta trama sería un  fracaso. Pero resulta ser que las historias más interesantes , las  verdaderamente memorables , las que realmente nos tocan en el corazón son aquellas en las cuales lo sorprendente se impone ante lo convencional. Siempre estamos a tiempo para escribir una historia original.


Quien vive intensamente nunca envejece. Una persona  eternamente  joven vive cada dia como el primero del resto de su vida.  Ser joven es para toda la vida.



,Gustavo Godoy



Artículo publicado en  El diario El Tiempo ( Valera, Venezuela) y en varios medios alternativos en diferentes países del mundo el viernes  24 de Marzo 2017 en la Columna Entre libros y montañas



ver blog: www.entrelibrosymontanas.blogspot.com

viernes, 17 de marzo de 2017

Un Trabajo en Proceso




Muchos de nosotros vivimos de distracción en distracción.  Saturamos nuestras agendas con actividades.  Ostentamos nuestro  supuesto éxito con el objetivo de  convencer a los demás de algo que en muchos casos no nos convence mucho  a nosotros mismos. Corremos sin parar  para no pensar. Siempre le hacemos el juego a la negación pero en el fondo reconocemos que existe una  brecha , a veces pequeña , a veces grande,   entre nuestros anhelos más profundos y la dura realidad. Nos ocupamos  totalmente como un mecanismo de defensa. Sin embargo,  cuando  se apagan las luces  y la gente se va ,a veces ,  no queda otro opción que  ser sinceros con nosotros mismos en nuestra  propia soledad. ¿Soy aquel quien quiero ser ? ¿Es mi vida la vida que verdaderamente quiero tener?


Pocos son los afortunados que se sienten completamente realizados. Por lo general, somos  invadidos por el deseo de algo más. La plenitud total es algo muy raro. La insatisfacción es mucho más común. Nada parece estar completo. Siempre hay un pero. A veces sabemos lo que queremos pero eso por el momento parece no ser posible. Tal vez queremos cambiar algo pero sentimos que no podemos. La impotencia de no poder  tener lo que queremos tener a veces resulta demasiado intimidante. Querer un mundo que no es nos puede llevar a un mar de frustraciones. Creemos no tener las fuerzas suficientes para resistir la tormenta. Entonces,  preferimos renunciar a los grandes anhelos. Preferimos  reprimir nuestros deseos escondiendonos detrás de las distracciones y construyendo una zona de comodidad.


Es difícil abandonar el lugar fijo para caminar a cielo abierto. La rutina no es una compañera fácil de dejar. Es la  costumbre y los prejuicios  una prisión  invisible tan  fuerte como el miedo. El hábito de hacer lo  mismo todo el tiempo es  el  principal culpable de nuestro letargo, ese territorio seguro pero tan espantoso como el infierno de Dante. Nos empeñamos obstinadamente a que  las cosas solo deben  que ser de una forma. Entonces, encontramos defectos hasta en el paraíso. Creamos problemas imaginarios debido a  nuestros obtusos esquemas mentales.  Y realmente no arriesgamos lo suficiente. Nos cerramos a la posibilidad de que nuestra vida sea otra. Evadimos el amor, los sueños y lo nuevo para escondernos en ese mundo predecible que hemos construido para  justificar nuestras inseguridades.


Existen momentos en la vida cuando debemos saltar al abismo sin muchas consideraciones. Ya se verá si nuestras alas han madurado o no. Estar vivo implica exponerse al peligro de veces en cuando. A veces hay que simplemente decir que  sí y no mirar para atrás. Adiós al pasado! Adiós a los viejos rencores y a los eternos temores!   Adiós a la tiranía de lo  conocido!  Dar el paso hacia adelante  y aventurarse  a territorios inexplorados. Ahí está el crecimiento personal. Ahí está ese ideal aun no encontrado.


Con frecuencia, me pregunto si realmente soy feliz con la vida que escogí. Y siempre mi  honesta respuesta  ha sido la misma: Si , no y tal vez. En algunos aspectos sí, en otros no, en otros no se. En cada momento feliz siempre hay una tristeza , en  cada tristeza hay una esperanza, y en cada esperanza hay  una duda.  Mi vida tiene muchas satisfacciones pero también muchas desilusiones. Errores muchos, aciertos algunos.  Supongo que cada quien a su manera está ocupándose poco a poco en  buscar su felicidad. Nadie dijo que sería fácil. Pero se debe seguir insistiendo y nunca rendirse.  En el fondo, seguramente todos somos un trabajo en proceso.



Gustavo Godoy



Artículo publicado en  El diario El Tiempo ( Valera, Venezuela) y en varios medios alternativos en diferentes países del mundo el viernes  17 de Marzo 2017 en la Columna Entre libros y montañas



ver blog: www.entrelibrosymontanas.blogspot.com

viernes, 10 de marzo de 2017

Los Enemigos Naturales


Por muy tranquilo y bueno que uno puede llegar a ser en la vida, siempre habrán personas que te elegiran como su adversario. Solo basta con  dar tu opinión, destacarte en algo ,o poseer cierto talento para despertar profundos sentimientos de rivalidad en algunos seres. Nuestra mera existencia siempre altera algún orden y siempre atenta en contra de algún interés particular. La gente tiende a buscar el equilibrio y el control de sus territorios. Todo cambio podría significar una amenaza para la seguridad. La gente prefiere proteger su frágil lugar en la comarca. Entonces, sienten  que su deber es  mantener a los molestos disidentes en línea. Toda persona que se distinga por su excelencia será  combatida por aquellos que por comparación quedarían muy mal.   En realidad, es lo más natural del mundo. La envidia, la mezquindad y el resentimiento siempre están presentes en todo grupo humano. La amplitud, la generosidad y la tolerancia suelen ser  actitudes muy  escasas.   En principio, este es el fondo detrás de toda batalla de poder. Pocas son las personas que aceptan a  los que no se ajustan a los normas impuestas por la mediocridad. Los mejores nunca serán ignorados. Reconocidos por algunos, odiados por muchos.


En la literatura, no es raro que el protagonista de una historia ocupe todos sus esfuerzos en superar los obstáculos presentados por su antagonista. Los nobles anhelos del héroe con frecuencia los veremos en peligro debido a las malvadas acciones de su archienemigo.  Ese curioso personaje que usualmente posee las mismas , o incluso superiores , capacidades del héroe pero persigue objetivos opuestos. Los villanos por lo general como estrategia evaden el juego limpio. Sus tácticas casi siempre consisten en ataques indirectos. La difamación, la calumnia, y el saboteo son sus armas predilectas. Casi nunca la pelea es cara a cara. El villano lo que hace es sembrar dudas e intrigas en los demás para crearle al héroe un ambiente desfavorable. Mientras tanto, el héroe se encuentra sumergido  en un mar de retos y  cada día le es más difícil  alcanzar sus metas. Solo el tiempo determina el lado victorioso.  En muchas de las  historias, toda la trama gira en torno a ese conflicto entre estas dos fuerzas confrontadas.


En el mundo cotidiano, este fenómeno no es del todo diferente al visto en el mundo literario. Este eterno duelo entre rivales parece ser un hecho de la vida como cualquier otro.  En la medida que uno más avanza,  las fricciones serán inevitables.  Hasta el más pacífico de los hombres  tiene un número de enemigos al acecho que solo buscan marginarlo y neutralizarlo. Esto no es motivo de desaliento. Simplemente, es algo natural. Y en algunos casos, debe ser tomado como un halago ya que es nuestro brillo el que ofende al mediocre. Al mediocre, todos lo ignoran. Eso es asi.


Hay personas que se molestan por todo. Cualquiera puede causarles daño. Hasta el ser más pequeño de los seres los adversa y ellos de inmediato pierden recursos, esfuerzos y tranquilidad en combatirlos. En realidad, la indiferencia, el olvido y la apatía es la receta apropiada ante la mayoría de estos individuos que nos escogen como adversario. Ser recíprocos no vale la pena. Es mejor asumir retos  más grandes, más interesantes y más enriquecedores.

Uno es del tamaño de la montaña que uno quiere conquistar.  Nuestra mirada debe posarse en el lugar donde queremos ir. Mirar a otro lado es perder el tiempo.



Gustavo Godoy



Artículo publicado por El diario El Tiempo ( Valera, Venezuela) y en varios medios alternativos en varios países el viernes  10 de Marzo 2017 en la Columna Entre libros y montañas



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viernes, 3 de marzo de 2017

Los Tiempos Dificiles




Existen momentos en la vida cuando todo parece estar en nuestra contra. Tiempos donde todo es sumamente difícil. Deseamos algo con todas nuestras fuerzas pero simplemente se desvanece de las manos debido a las circunstancias. Todo se hunde. Todo parece que se destruye poco a poco y no podemos hacer nada. El tiempo pasa y las cosas lo que hacen es empeorar cada día. Parece que estamos atrapados sin salida. Los héroes caen y los villanos triunfan. El mundo que una vez fue hermoso, de repente  se ve envuelto en   un humo negro y asfixiante.  Todo es mezquindad.  ¿Y dónde están los generosos?  Todo es maldad. ¿Y donde estan los bondadosos? Solo vemos odio. ¿ Y que paso con el amor?  La envidia, la codicia, y el egoísmo todo lo cubren. ¿Y dónde está la mano amiga ? En los momentos más difíciles,  la gente abandona a aquellos que luchan por las causas nobles.


Toda persona que decida  luchar por un mundo mejor muy pronto en su viaje  se encontrará con una dura oposición.  Por un lado, está el flanco enemigo. Esos son los elementos retrógrados que pretenden mantener las injusticias porque les favorece. Esas son las fuerzas antagónicas que simplemente buscan sobrevivir y toda reforma es una amenaza para ellos.  Por muy grande que esa , este enemigo se vence fácilmente.


Por otro lado, está el flanco amigo. Esas personas cercanas que piensan que su deber es desanimarte.  Esos seres de buenas intenciones que tratan de convencerte que tus sacrificios son en vano. “ Es peligroso”. “ Nadie te lo agradecerá”.  “Es imposible”.“No se puede” . “ Deja eso así”. “ Lo mejor es irse”. “ Piensa en ti”. “ Deja que otro lo haga” .


De estas dos oposiciones, la más brutal es por supuesto la del flanco amigo, la de los propios , los amigos, los  familiares y los conocidos que profesan querer tu bien.  Esa gente que quiere lo mismo que tu pero que por alguna misteriosa razón  hace todo lo posible para que ese mundo mejor que  todos soñamos nunca se construya. Gente que está tan abatida  y frustrada por las dificultades que se ofenden cuando alguien lucha por tiempos mejores. Esas personas se reconocen fácilmente porque son las que más se quejan  durante una crisis. No son gente mala. Es solo que ante la adversidad se vuelven pequeñas y su visión del todo se torna demasiado gris. Buscan protegerse y se esconden en la desesperanza. Y de pronto ,sin estar consciente de ello, son los primeros defensores del cinismo y los enemigos declarados de  todas las utopías. Esa es la verdadera crisis: Cuando el mal logra romper el espíritu de los buenos.

Las batallas se ganan con actitud y voluntad. Bajar la cabeza nunca es una estrategia acertada. Los que se sientan a llorar son los primeros en caer. Nos guste o no.  Hasta en la peor de las tragedias, el mundo sigue girando. Hasta en los momentos más duros,  hay personas que todavía  sonríen, que todavía se enamoran locamente y que siempre realizan ,de la manera más inesperada,  sencillos actos de bondad. Siempre hay lugar para la alegría, para la felicidad, para el amor. Siempre existen personas que logran mantenerse humanas, a pesar de los problemas. En tiempos de tristeza, de dolor y de sufrimiento, el poseer un espíritu inquebrantable es la mejor de las armas.

Gustavo Godoy


Artículo publicado por El diario El Tiempo ( Valera, Venezuela) y en varios medios alternativos en varios países el viernes  03  de Marzo 2017 en la Columna Entre libros y montañas



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