viernes, 28 de diciembre de 2018

Los Idilios


Siempre es la misma historia. Es un patrón que se da una y otra vez. Un viejo cliché. Un hombre conoce a una mujer y, de pronto, surgen las primeras chispas de un mágico hechizo. Desde muy temprano en la relación ya saben que son el uno para el otro. Se disuelven en el otro. Pierden el control y no pueden parar de pensar en el otro. Todo es bonito y bello. Y el corazón parece que va a explotar con sentimientos y emociones. Ya nada más importa. Ha comenzado un idilio.

El problema con los idilios  es su corta duración y sus dañinos efectos secundarios. Los idilios son experiencias muy intensas. Sin embargo, duran muy poco. En un principio, todo va de las mil maravillas. Todo es genial. Pensamos que ese sensación de intoxicación valida nuestra unión. Pero, con el tiempo, la realidad se impone con gran dolor. Lo que antes eran rastros positivos y admirables, con la convivencia comienzan a mostrar su lado más oscuro. Si nuestra pareja “perfecta” nos resultaba graciosa al comienzo, esa misma gracia ahora nos parece falta de seriedad. Si antes era tranquila y despreocupada, ahora nos parece irresponsable. Si antes nos parecía inteligente, ahora es terca. Si antes la relación era un paraíso, ahora nos parece desprovista de compromiso y  entrega. El ideal se ha transformado en decepción; y la ilusión  se convirtió en una agonía. El objeto de nuestro deseo nos ha defraudado y nuestras expectativas simplemente ya no se cumplen. Resulta ser que ahora después de tantos momentos bonitos no somos suficientes.  El idilio se ha desvanecido y todo lo que queda son peleas, rabia y frustración. Las personas que antes no podían  vivir el uno sin el otro. Una vez que  ha desaparecido  el encantamiento, ya no se soportan. El abandono, el desamor, los reproches y los lamentos nos han roto el corazón.

Las rupturas son muy dolorosas. Y es sumamente complicado sanar una vez que se  ha roto el  corazón. La mayoría renuncia a los quereres. Creen no contar con las fuerzas suficientes para volver a amar. Algunas personas duran meses en recuperarse. Unas duran años. Otras jamás lo logran.

Los idilios son como una droga. Por lo general, se nos presentan como una solución ideal para tapar un vacío.  El adicto a los idilios es idéntico al adicto a las drogas. Se deja seducir por un bienestar ilusorio. Todo se forma en la fantasía. De hecho, es un fenómeno psicológico muy relacionado con la química cerebral. Es decir, un idilio es una sobredosis de dopamina. Casi todo transcurre en nuestra mente. Cuando el idilio se va, también se va la dopamina. Y ese sufrimiento que experimentamos no es otra cosa que un síndrome de abstinencia, muy similar por cierto a lo que siente un adicto a las drogas cuando deja de consumirlas. Una experiencia horrible.

Curiosamente, el mayor obstáculo para poder entender este fenómeno es uno semántico. Porque cuando comúnmente nos referimos al amor, en realidad estamos hablando principalmente de idilios. Utilizamos la misma palabra para hablar de dos cosas con significados muy distintos. En realidad, el amor y el idilio son dos condiciones complemente diferentes. Se parecen, pero de hecho son tan distintas como el agua y el alcohol. El agua nutre. El alcohol, por otro lado, hay que tomarlo con mucha prudencia. No son lo mismo.

Las personas buscan idilios para llenar una carencia interior. Pretenden reparar  las heridas que ha dejado el pasado con la supuesta fortaleza de la otra persona.  Entonces, compensan todos sus miedos e inseguridades en la pareja “ideal”, con mucha ayuda de las fantasías. Pero ese, en el fondo, es un plan sumamente insensato. Siempre termina en fracaso. No necesitamos que alguien nos arregle. Debemos arreglarnos nosotros mismos.

El verdadero amor no nace de una carencia. Todo lo contrario. Nace de la abundancia. Como una fuente que se desborda porque es muy prospera. No exige. Ofrece.  Es algo que debe crecer no de la fantasía sino de la realidad. No viene de golpe como los idilios. Se edifica poquito a poco. Con tiempo, detalles y pequeños actos de bondad. Se construye gradualmente con presencia, voluntad, respeto, generosidad, cariño, compresión, dialogo y madurez. Sobre todo, madurez. El amor es acompañamiento. No es idealización. No es perfección. Es paciencia. Apoyo y dulzura. Mejor dicho, ¿sabes qué? Estamos locos. Somos un desastre. Tenemos fallas y muchas veces no hacemos lo correcto. Sin embargo, aquí estamos. Nos aceptamos. Nos queremos. Nos estamos ayudando para  ser mejores personas. Hablando y llegando a sabios acuerdos compartimos un vínculo, noble y sincero. El amor es una creación. Una bella obra de arte.

Todos hemos tenido el corazón roto alguna vez. Y es una sensación terrible. Sentimos que nunca más podremos volver a amar. Después de tantos idilios. Sentimos que lo único racional en ese momento es renunciar a todas aquellas “tonterías” que en una etapa de locura llegamos a creer. Y ahora tenemos que permanecer solos para siempre. Así no volver a sufrir nunca jamás. 


Tal vez, la respuesta no sea esa. Tal vez, la respuesta yace en otro lado. Tal vez,  debemos  comenzar a amar, amar de una vez por todas. Amar de verdad. El amor no es sufrimiento, torbellino y frenesí. El verdadero  amor, en esencia,  es paz, tranquilidad y libertad.  Algo lindo… y para toda la vida. 

Gustavo Godoy

viernes, 21 de diciembre de 2018

Nostalgia




Y de repente nos invade la nostalgia. Surgen los recuerdos de un pasado perdido. De pronto, así de la nada,  el presente se nos llena con vivencias del ayer y sentimos el dolor de aquella felicidad de antaño, hoy tan lejana. Nos persiguen las sombras de lo ausente y sin poder evitarlo extrañamos lo que  el tiempo nos ha quitado. ¿Cómo seguir viviendo cuando lo mejor de nuestras vidas ha quedado atrás? Los momentos, las personas, los pequeños detalles, los grandes amores, las risas, los sabores, los abrazos, y  tantas canciones… dejan huellas imposibles de borrar. Recordamos. No podemos olvidar. Nuestra vida se convierte en un constante evocar.  Evocamos el pasado, que  ha partido para no volver jamás. La vida se nos ha hecho chiquita.  Ahora todo se reduce a una  obstinada y tediosa existencia del carajo.

Nos sentimos nostálgicos, y no podemos evitarlo. Nos pasa. A unos más, a otros menos, pero nos pasa. En un abrir y cerrar de ojos, transcurren los años y el camino recorrido se va volviendo cada vez más largo. Se nos van quedando las cosas en las orillas. Nos encontramos cada vez más solos.  Menos son las compañías y más son los recuerdos. Es cierto. El tiempo pasa y el fuego termina convirtiendo los días  en ceniza.  Aunque nadie lo quiera, envejece la vida; y lo que antes fue luz y verdor,  hoy solo es nostalgia. Es natural extrañar. Echar de menos. Sin embargo, hay que superar las viejas páginas y seguir escribiendo nuestra historia.  La nostalgia se cura con la esperanza de un  renacer.

La nostalgia nos llega también con  sus calladas preguntas:   ¿Tan feliz fue ese pasado que ahora nos impide  seguir viviendo? ¿Un pasado bonito nos codena a un futuro desdichado? ¿Acoso no podemos ya tener grandes anhelos? La nostalgia puede ser una excusa nuestra para justificar nuestros errores.  Aferrase al pasado  revela nuestra  incapacidad de adaptarnos al ahora. Nuestros obtusos esquemas mentales. El miedo a lo nuevo. Nuestra resistencia a crecer y asumir responsabilidades. Lo que pasa es que algunos nacimos extrañando. Siempre mirando atrás al caminar. Disfrutando a medias, queriendo a medias, viviendo a medias. Nos engañamos.  Transformando en la memoria felicidades parciales en paraísos terrenales. Pero nos mentimos. Idealizamos los recuerdos. Claro que sí.  Construimos a capricho un pasado de ilusión para poder compensar un presente frenado  y sin color. Nos empeñamos en añorar lo que supuestamente tuvimos pero en el fondo sabemos la verdad.  Nos apegamos a ideas falsas y sesgadas para no reconocer la verdadera realidad de las cosas. Nuestro secreto es que esa nostalgia probablemente es simplemente vergüenza. La vergüenza que sentimos de las oportunidades que perdimos y seguimos perdiendo.  No nos perdonamos que hemos vivido una vida de miedos y límites.  Mejor dicho, no hemos sido lo que podemos llegar ser. Nos han ganado los temores. Nos ha faltado coraje.

La mayor falta de una persona consiste en no ser feliz pudiendo serlo. El tiempo no nos quita nada. Simplemente nos educa. Nos brinda sus  lecciones. Nos ayuda a crecer. Nos forja  en etapas. No toma sin dejarnos algo a cambio. Por cada perdida, obtenemos cientos de oportunidades. Un familiar que se va puede llevarnos a que honremos  su ejemplo. Un error puede convertirse en una aventura de redención. Un amor contrariado puede dar paso al hallazgo del amor verdadero. Un fracaso; en un aprendizaje para futuros éxitos.   De las ruinas puede surgir el más bello de los templos. Las experiencias nos hacen más fuertes. El heroísmo nace de la adversidad.   Si los pasados fueron grandes, los futuros pueden ser gigantes. La vida es un eterno devenir. Una trasformación infinita.

Cada momento de nostalgia es  en realidad un susurro. Es una voz que nos invita a despertar. La vida es mucha más que un eterno lamentar. Ya está bueno de culpas y de excusas. Debemos perdonarnos. Debemos aceptarnos. Debemos dejar los llantos y avanzar. Hacer las paces con el pasado. Sanar la herida. Edificar un futuro. Abandonar de una vez por todas, esos temores ancestrales que nos detienen y nos impiden vivir. Dar un salto de fe. Confiar más. Entregarse más.  Empezar a soñar.

Yo a menudo caigo en la nostalgia. Prisionero del pasado. Lo confieso. Pero me encantaría pensar que lo mejor de mi vida no yace detrás de mí,  sino en frente de mí. Quiero recordar mi pasado con felicidad y crear sobre él una vida rica en esperanza e ilusiones. Vivir mirando al frente.  Sentir  la gran pasión del camino por delante. Quiero creer que lo mejor está por venir.


Gustavo Godoy

lunes, 17 de diciembre de 2018

El amor en los tiempos del cólera





El amor en los tiempos del cólera (1985), del escritor colombiano Gabriel García Márquez, es una novela dedicada al amor. Es una exploración profunda del tiempo, la memoria,  la espera, la muerte, la familia, la vejez y las contrariedades de los amores difíciles.  Según el autor, todo comenzó con una imagen, la imagen de dos viejitos bailando sobre un bote que navegaba plácidamente por un bello río tropical. Para los detalles del relato, el escritor se inspiró mayormente en la relación de sus padres, que entrevistó con la curiosidad de un reportero.     

La trama se desarrolla en una época llena de adversidades. A principios del siglo pasado, en una región costera del mar caribe donde  cundía la enfermedad del cólera, pero sobre todo los prejuicios  y los amores imposibles.  Florentino Ariza, un joven pobre e ingenuo,   después de una mirada fugaz, se enamora perdidamente  de Fermina Daza, una joven altiva y orgullosa.  Nunca llegaron a estar solos. Nunca se tocaron ni besaron. Solo se llegaron a enviar algunas cartas. Secretamente. Por un breve momento ambos experimentaron un enamoramiento muy intenso pero esto duró muy poco. Porque al poco tiempo, después de un viaje que realizó, ella perdió su amor por él.  Luego, Fermina aceptó casarse  con un importante doctor,  y    eventualmente lo aprendió a amar  (a su peculiar manera, claro). Una decisión que tenía mucho sentido según las creencias y los valores de la época y de su entorno familiar.  En los ojos de ella,  el amorío con Florentino nació de una efímera curiosidad adolescente destinada al fracaso. Sin embargo, para él sería un amor que duraría toda una vida.

El tiempo pasó y ambos  (Florentino y Fermina) construyeron vidas por separado. El doctor Juvenal Urbina y Fermina Daza vivieron un matrimonio tradicional ajustado a las normas religiosas y sociales de aquellos tiempos conservadores. Era una relación basada en la estabilidad y las costumbres. Florentino Ariza, por otro lado, vivió una existencia muy diferente, siempre  fiel a su amor platónico, pero llenando el vacío dejado por este con innumerables aventuras de cama, aventuras que anotaba siempre en un cuaderno.  Sobrevivió a los años sin su amada con trabajo y lujuria. Sin embargo, Florentino nunca dejó de pensar en Ferrmina,  ni nunca dejó de quererla.

Después que  el marido de Fermina murió, Florentino comenzó a pretender a la viuda. Ella sin dudarlo lo rechazó. Habían pasado más de 50 años desde aquel breve  idilio juvenil. Un amor no correspondido que creció en él  a distancia, sin hablarse, sin verse, sin tocarse. Pero tan intenso y real como  el más lindo de los amores. Para Fermina los avances de Florentino eran una mera impertinencia. Sencillamente, no era el momento. Por un lado estaba el luto, que como mujer de buenas costumbres debía respetar. Y, por el otro, la edad hacía (creía ella) que un amor como el propuesto por Florentino pareciera una ridiculez. ¡Estaban demasiados viejos para esas cosas! Una idea absurda por supuesto. El amor no tiene edad ni buen momento. Es siempre y para siempre.  Renunciar al amor es renunciar a la vida. Y, además, Florentino era muy “terco”.

Claro que esta historia de amor tiene un final feliz. Con el tiempo, la fuerza de los sentimientos de Florentino lograron finalmente  ablandar el corazón amurallado de Fermina. Ella al final decidió entregarse al sutil encanto de aquel amor tardío.  ¡Ah! definitivamente, se debe reconocer que esta obra posee una mágica sumamente seductora,  y  despierta en nosotros una fuente inagotable de emociones. La nostalgia de las oportunidades perdidas, la obstinación de un querer que se resiste al desgaste de los años, los miedos de una mente orgullosa, la esperanza de que el amor todo lo puede,  el triunfo final e imparable de la paciencia y la ilusión, la gran celebración del amor verdadero. Y ahí queda para siempre  esa escena inolvidable. La de  Florentino y Fermina finalmente después de tantos años bailando de amor sobre el río Magdalena.  La heroica victoria de un amor infinito que logró vencer  todas  las adversidades.   

Ahora bien, la gran pregunta que nos plantea la novela: ¿Puede un amor no correspondido  perdurar más de 50 años sin ser destruido por el tiempo o el desconsuelo?… Sí, lo creo. Y, en algunos casos, es simplemente inevitable. No hay remedio. Algunos amores son para toda la vida. Son eternos.

Gustavo Godoy


viernes, 7 de diciembre de 2018

¿Cómo adquirir mi nuevo libro?




Amigos Queridos

 Mi nuevo libro ha sido todo un éxito. Gracias por el apoyo.  Las ventas, tanto la versión paperback como  la PDF, de la primeras semana han superado nuestras expectativas.  Los reportes son muy alentadores. El Blog también ha obtenido nuevos patricinantes. Pero todavía hay libro por  un rato largo. No te quedes sin tu copia. Hagan sus órdenes. La distribución es mundial. Pa´ luego es tarde.   Ya hay libros llegando a Estados Unidos, a Europa y a América latina.  Pasa la Navidad leyendo. 

 Patrocina las letras. Apoya la cultura y a los autores noveles. Compra un libro. 


¿Cómo adquirir el libro? 

Muy fácil. 

 1 )     En amazon.com. Compra el libro en físico ¡Recuerda dejar un comentario positivo!







     2)    Da un aporte y conviértete en Patrocinante del blog (véase las instrucciones en la columna derecha del blog) Recibirás como regalo la versión de PDF. Recuerda enviarme tu correo.


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3) A lxs amigos venezolanxs en Venezuela: 

El libro está disponible en su versión digital (PDF). Con un simple aporte  podrías recibir tu archivo en tu correo sin problemas. La información bancaria está en el blog y abajo. No importa el monto. Sería un gesto simbólico. No hay excusa que valga. Más complicado es comprar un caramelo.  Lo importante que es no te quedes  sin tu libro. Envíame tu correo.


 La información bancaria:

Gustavo Godoy
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Cuenta corriente
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lunes, 3 de diciembre de 2018

El trujillano Gustavo Godoy llega con su nuevo libro "Los Anhelantes"


https://diariodelosandes.com/site/el-trujillano-gustavo-godoy-llega-con-su-nuevo-libro-los-anhelantes/

por
 Andrea Briceño



Después de su primer libro “Sin Rumbo y con delirio” del año 2017, ahora con mucho orgullo presenta su más reciente obra: Los Anhelantes. Una antología de cuentos y reflexiones, cargada de relatos sobre la soledad, el amor y la esperanza.
Godoy comenta que escribir esta obra “es una experiencia íntima y muy reveladora, sería un excelente regalo durante esta Navidad”.
Está disponible en su versión física en Amazon, pueden ordenar su copia, entra en la categoría de Narrativa / Ficción y está disponible acá: http://entrelibrosymontanas.blogspot.com/2018/11/los-anhelantes-disponible-en-amazon.html?m=1
El autor comenta que duró un año y medio para darle vida a ese manuscrito, conformado por más de 40 cuentos breves.
Gustavo Godoy comentó que su próximo proyecto será un libro para niños “Ya la ilustradora está trabajando en eso, espero publicarlo a final del próximo año”.
Godoy es un joven escritor, actualmente vive en su casa de montaña en los Andes Venezolanos, Trujillo, escribe en un blog que recibe más de cinco mil visitas mensuales www.entrelibrosymontanas.blogspot.com y escribió por varios años la columna “Entre libros y montañas” publicada por El Diario El Tiempo de la ciudad de Valera en Venezuela.
Entre sus premios están: Articulista Revelación del Año 2015 de la Asociación Trujillana de Articulistas, Colaborador de Revistas y medios alternativos en países como Costa Rica, Alemania, Argentina, Venezuela, entre otros, Autor de dos libros publicado: Sin Rumbo y con Delirio (2017)
Los Anhelantes (2018) y actualmente es el editor en jefe del portal informativo criptoresumen.com.
“Con el tiempo descubrí que el escribir era el medio ideal para drenar muchas de las cosas que nos ahogan por dentro. Porque no sólo facilita un mejor pensar sino que también alivia muchos de los enredos del corazón. Es una terapia. Escribir es mi pasión y un consuelo”.



viernes, 30 de noviembre de 2018

Los Anhelantes. Disponible en Amazon!!!







¡Pasa la Navidad leyendo ! 

¡Regala un libro !  

Los Anhelantes: Antología de cuentos y reflexiones por  Gustavo Godoy



Amigos queridos:

Después de mi primer libro "Sin Rumbo y con Delirio" (2017), ahora con mucho placer les presento mi más reciente obra: Los Anhelantes. Una antología de cuentos y reflexiones. Relatos sobre la soledad, el amor y la esperanza. Una experiencia íntima y muy reveladora.

Haría  un excelente regalo durante esta navidad.  Está disponible en su versión física y kindle en Amazon.

¡Ordenen su copia ya!


Categoría: Narrativa/ Ficción







¡Búscalo YA!


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viernes, 22 de junio de 2018

La eterna belleza




La belleza es algo muy difícil de hallar, pero yo lo logre. Y sí, me siento muy orgulloso de mi triunfo. Fue suerte, claro. Suerte, determinación y dotes de audaz observador.  Sucede que en el mundo existen personas que brillan de un modo diferente. Tan únicas que a veces pasan desapercibidas. Invisibles entre la multitud.  Son buenos hijos, buenos amigos y buenos padres. Todo lo realizan bien y con esmero. De talento y bondad.  Son  personas apasionadas que luchan, y persiguen sus sueños. Viajan por el mundo,  conociendo gente, y  aprendiendo de todo. Ayudan a otros. Hacen reír a los demás. Pero solitarias por naturaleza.  Son seres como los erizos. Seres sumamente sensibles e incomprendidos que van por ahí tratando de esconder su encanto, pero en el fondo nunca lo consiguen. Simplemente poseen demasiada magia, y eso eventualmente los delata.  Cuando alguien se acerca mucho a ellos, sacan  sus espinas para protegerse fingiendo ser fuertes.  Sin embargo, las espinas son tan solo un arma externa, un truco superficial, una mera apariencia.   Su verdadera esencia la llevan dentro. Por dentro, son suaves, nobles y tiernos. Ávidos de amor. Están hechos para quererlos y consentirlos, incondicionalmente.  Con razón o sin razón. Pacientemente.  De hecho, son adorables. Aunque con frecuencia, ellos lo dudan. Se equivocan, por supuesto. Lo sé porque yo descubrí a una de estos exóticos erizos. La ultima de su especie. ¡Y es una auténtica belleza! Te encontré a ti.

Bueno, la belleza. No lo sé. Es un misterio. Algo tan intangible y escurridizo como el  viento fugaz. No se puede  tocar, pero se siente, profundamente. Solo es real para el corazón.  Es una emoción que te atrapa, y nunca te abandona.  Un bálsamo. Un dulce regalo que viene de otro mundo. Es aquel viejo bolero.  El bonito paisaje. El hermoso  atardecer. Las montañas. Los cuadros de Chagall. Las flores.  Los días de lluvia.  Los conciertos  de Chopin. Las estrellas de una noche sin fin.  Es todo aquello   que me recuerde a ti.   Es  la  promesa de la felicidad que se revela en  tu  silueta.   Son tus palabras. Tu voz. Tu risa.  Tu mirada.  Y tus gestos. Eres tú en el reflejo de mis ojos. La inmensa belleza. La infinita eternidad.

Nunca dejare  de admirarte. A pesar del tiempo y la distancia. De no tener  historia, futuro ni oportunidad. Solo sueños  y anhelos. Sentimiento y cariño. Pensamiento y libertad.  Únicamente,  el placer de admirarte.  Así tal cual. Justo como eres. Así de loca. Así de frágil. Así de intranquila. Con rabietas, manías y todo. Evasiva y vulnerable. Distraída y genial. Imposible y distante. Tan tú. Tan especial. Tan eternamente bella.



Gustavo Godoy

Artículo publicado en  El diario El Tiempo ( Valera, Venezuela) y en varios medios alternativos en diferentes países del mundo el Viernes 22 de Junio 2018 en la Columna Entre libros y montañas



ver blog: www.entrelibrosymontanas.blogspot.com

viernes, 15 de junio de 2018

Rojo y Negro





Stendhal (1783-1842), escritor francés, adoraba teorizar sobre el amor. Sus ideas en torno al amor, de hecho, son muy interesantes.  Tan interesantes como abundantes. Evidentemente, el tema lo apasionaba. Y estimulaba enormemente su vocación de pensador. Sin embargo, nada supera su talento como literato. Es en su literatura donde él realmente brilla. Su obra central: Rojo y Negro (1830). Indudablemente. Es una novela en esencia realista (un realismo temprano) que nos hechiza con la complejidad psicológica de sus personajes. En la obra, vivimos las teorías amorosas de Stendhal, sobre todo el proceso de “cristalización”. El proceso de cristalización, identificado por el autor, para ilustrar los pasos psicológicos del enamoramiento. En otras palabras, la descripción de la trasformación que toman lugar en la mente de las personas para poder construir, de modo progresivo, sentimientos amorosos que van de la indiferencia hasta el amor total. En Rojo y Negro, la teoría se trasforma en vivencia. 

Julien Sorel, profesor de latín,  un joven de origen humilde, inexperto e inseguro, se propone seducir a la esposa del alcalde de la ciudad de Verrieres. En realidad, Julien  no está enamorado de la señora Renal. La conquista es planteada como un acto necesario, acto impulsando por un terrible complejo de inferioridad y un fuerte deseo de ascenso social. Sus primeros intentos fracasan. Es la inexperiencia. Julien sabe muy poco de mujeres. Y su ineptitud lo lleva a cometer numerosas torpezas.  Ah, Julian es miembro del clero.

Luego de que todas sus tácticas han fallado, Julian (muerto de miedo)  decide visitar, una madrigada, la recamara de la señora. Es rechazado bruscamente. Humillado, rompe en llanto. La mujer se conmueve y se convierten en amantes.

¿Cuál es el problema de Julien? Él, el hijo de un carpintero rural,  anhela por encima de todas las cosas llegar hasta lo más alto de la sociedad. Napoleón Bonaparte le sirvió de modelo. Sin embargo, en épocas de paz la carrera militar no le brindaría a Julian mayores resultados. Entonces, escoge la carrera eclesiástica. Allí existen mejores oportunidades.  ¿Su estrategia? Conquistar damas de la alta sociedad.

Después de su amorío con la señora del alcalde de Verrieres, Julian se dirige a Paris en busca de la cumbre. Se convierte en secretario particular del Marques de Mole. Y allí se encuentra con Mathilde, la hija rebelde del noble. La muchacha queda fascinada con el joven. Y eventualmente llega a ser el segundo triunfo de nuestro curioso protagonista. Después de varios enredos, avances y retrocesos, finalmente Mathilde queda embarazada. Ella convence a su padre para que conceda a Julien un título nobiliario. ¡Éxito! El hijo del carpintero ha alcanzado su objetivo.

Pero, justo en el momento menos indicado,  llega una carta que mancha su reputación. La autora es la señora de Renal que ha desenmascarado al joven ambicioso. Julien regresa a Verrieres, poseído por la rabia, y dispara una bala contra la señora de Renal mientras esta se encontraba rezando en la iglesia. Solo la hiere, pero Julien es condenado a la muerte.

Rojo y Negro. El amor y la muerte. Una obra sobre un héroe lleno de contracciones. Una historia sobre el oportunismo, la ambición, el cálculo y la  ingenuidad.  ¡Fascinante! Literatura francesa en su máxima expresión.

Gustavo Godoy

Artículo publicado en  El diario El Tiempo ( Valera, Venezuela) y en varios medios alternativos en diferentes países del mundo el Viernes 14 de Junio 2018 en la Columna Entre libros y montañas



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viernes, 8 de junio de 2018

Moby Dick





Herman Melville, el autor de Moby Dick o la ballena blanca (1851), ciertamente, sabía bastante sobre la caza de ballenas. Durante su vida, por años, participó en expediciones balleneras. Indudablemente, el hombre conocía la materia a fondo. En su obra, dedica capítulos enteros al tema. En Moby Dick,  aprendemos todos los detalles sobre este enigmático animal. Las ballenas en el arte. Las ballenas en la mitología, en la religión, en la historia, en la ciencia. La novela incluye extensos tratados sobre su anatomía, su caza y su preparación. Nos asombra con sus vividas descripciones sobre el proceso de despiece, procedimiento espantoso. Sin embargo, Moby Dick no es un manual sobre cetáceos.   En realidad, la novela es una pieza sobre la necedad humana. Es una tragedia sobre la lucha en el mundo, sobre la rebelión  contra el destino, sobre la obsesión de venganza. Y, por supuesto, sobre las fatales consecuencias de la megalomanía y la desmesura.  La narrativa es muy variada. Salta intermitentemente entre lo mítico, lo épico, lo científico,  lo filosófico y lo cotidiano. Realmente, una obra descomunal.

Dentro de la historia, yace una gigantesca ironía.  Es la siguiente: Sabemos todo de lo que podemos conocer sobre las ballenas en general, pero desconocemos casi todo de Moby Dick. Sabemos que es blanca. También sabemos que en un encuentro desafortunado hirió terriblemente al capitán Ahab. Pero nada más. El animal como tal es un gran misterio. ¿Acaso la ballena es una metáfora para el universo, vasto e infinito? Tal  vez.

El relato comienza en la ciudad portuario de Nueva Bedford, en la costa Este de los Estados Unidos. Nuestro narrador, un joven introvertido llamado Ismael, conoce en una posada a un polinesio que lleva por nombre Queequeg. El personaje, que tiene todo el cuerpo tatuado, en una primera impresión, inquieta a Ismael. Pero pronto el joven descubre la nobleza del “salvaje”. En el libro, Queequeg representa la amistad. Juntos, deciden enrolarse en un barco ballenero, el Pequod. Su capitán es Ahad, un hombre al borde de la locura.

El capitán Ahad es un sujeto de voluntad indomable. Extraño, atormentado, intimidante y lúgubre. Su rostro está marcado por  una larga y enorme cicatriz que parece recorrer todo su cuerpo. Ahab también tiene una pierna artificial,  confeccionada con huesos de ballena (un pequeño recuerdo de su batalla con Moby Dick). Después de que la bestia hirió su orgullo y  mutiló su cuerpo, el capitán quedó poseído por una incontrolable sed de venganza. Ahora, el Pequod navega la terrible inmensidad del mar persiguiendo un único objetivo: Encontrar y matar a Moby Dick.  En su obsesión desenfrenada, Ahad conduce eventualmente  a toda su tripulación a la catástrofe. Finalmente, después un largo periodo en el mar, los marineros logran toparse con el temido monstro. El combate duró más de tres días, pero fue inútil.  Al final, la ballena consigue arrastrar al navío hacia las profundidades del mar. Solo Ismael sobrevive. Únicamente, para poder contarnos lo ocurrido. La tragedia de un hombre y  su imprudente pelea contra el inevitable destino. 




Gustavo Godoy

Artículo publicado en  El diario El Tiempo ( Valera, Venezuela) y en varios medios alternativos en diferentes países del mundo el Viernes 08 de Junio 2018 en la Columna Entre libros y montañas



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viernes, 1 de junio de 2018

El guardián en el centeno





El guardián en el centeno es una novela sobre la angustia y la confusión de la adolescencia. J.D Salinger quien murió en el año 2010 escribió varios cuentos cortos, pero El guardián en el centeno es su única pieza de relativo gran tamaño. La obra publicada en 1951 ha alcanzado la categoría de libro de culto, y hasta el día de hoy disfruta de una influencia enorme entre lectores de todas partes del mundo. Su autor, con el tiempo, se ha convertido en una auténtica leyenda. De la noche a la mañana, un oscuro y excéntrico escritor logró recibir los aplausos de la crítica, y entrar en la lista de los libros más vendidos, para luego desaparecer completamente. Sí, poco después de su gran éxito literario, Salinger se retiró a su granja en Nueva Hampshire para sumergirse totalmente en las religiones orientales. Pidió que su foto fuera retirada de sus libros, no dio más entrevistas, no escribió más para publicación, y no se le volvió a ver más en público. Un rumor dice que Salinger se encerraba en un bunker para escribir novelas que nadie leería jamás. Eso volvió loco a sus admiradores. Su ausencia le dio una fama descomunal,  elevándolo a las cúspides de la fascinación colectiva. Interesante, ¿eh? Otro dato curioso. En 1980, un confundido fanático  mató a tiros al cantante John Lennon, y luego declaró que El guardián en el centeno lo había inspirado. Desde entonces, el libro ha sido parte de numerosas teorías de conspiración que lo asocian a varios asesinatos misteriosos. La novela de Salinger siempre ha estado rodeada de enigmas.

Ahora bien, el libro en sí. El narrador en primera persona es  Holden Caulfield, un joven de 16 años,  rebelde, insatisfecho y alienado. Se encuentra en un hospital, y, desde ahí, nos relata sus andanzas por las calles de Nueva York durante tres días después de escapar de un internado.  Holden vaga sin rumbo fijo por la gigantesca ciudad buscando a alguien que lo pueda comprender, o por lo menos escuchar. Está desorientado y sin apoyo. No confía en nadie. Descontento con su familia, sus profesores, sus amigos y la sociedad en general,  pasa el rato de un lugar a otro bebiendo, fumando, sin dormir y hablando con extraños. Termina en la desesperación. Enfermo en una institución.

La lectura se destaca principalmente por el lenguaje, que es original, fluido y sumamente juvenil. Básicamente, el lenguaje hablado de los jóvenes de la época. El humor está muy presente en toda la obra. Empezando por su raro sombrero. Holden con frecuencia tilda a los demás de ridículos, siendo él un personaje, en cierto modo,  también ridículo.  Sus reflexiones son contradictorias y ambiguas, pero recargadas de mucha sensibilidad. He ahí la universalidad y el atractivo de la obra. El texto refleja la búsqueda de una identidad no encontrada, típico sentimiento posmoderno. De hecho, Holden es un verdadero héroe de la posmodernidad; su Nueva York, nuestro mundo. 


Gustavo Godoy

Artículo publicado en  El diario El Tiempo ( Valera, Venezuela) y en varios medios alternativos en diferentes países del mundo el Viernes 01 de Junio 2018 en la Columna Entre libros y montañas



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viernes, 25 de mayo de 2018

Mark Twain







El 30 de noviembre del año 1835, en el estado de la Florida, en Los Estados Unidos, nació Samuel Langhorne Clemens, mejor conocido por su seudónimo, Mark Twain. Fue tipógrafo, piloto de barco, minero, periodista, humorista y escritor. Pero sobre todo, aventurero.  Creció en un pueblito a las orillas de río Misisipi entre praderas y barcos de vapor. A los doce años, quedó huérfano de padre y dejó los estudios. Trabajó durante un tiempo como aprendiz de tipógrafo en una editorial. A los dieciocho, abandonó su hogar en busca de experiencias. Se convirtió en aprendiz de piloto de barco. Luego, en minero. Y después, en periodista.  En 1865, publicó su primer gran logro literario, La famosa rana saltarina de Calave. La obra la firmó con el nombre de Mark Twain.  La pieza fue un éxito. Desde entonces, Twain viajó excesivamente, dio numerosas conferencias y siguió escribiendo mucho más.  Claro, hoy en día, es mundialmente conocido por dos obras principalmente, Las aventuras de Tom Sawyer (1876) y Las aventuras de Huckleberry Finn (1882). En esas dos novelas nos recrea los paisajes de su infancia, en la ribera del Misisipi. Los relatos, por supuesto, son ficticios, pero indudablemente  repletos con claras inspiraciones autobiográficas. El humor, la picardía y la ironía son elementos muy característicos de toda su obra.

Por muchos, Huckleberry Finn es considerada como la primera novela realmente estadounidense. Porque nos describe un mundo nuevo que nada tiene que ver en el mundo europeo. Nos narra la vida en el río Misisipi, en los estados de Missouri, Arkansas y Luisiana.  Su lenguaje también es esencialmente estadounidense, utilizando expresiones propias y desconocidas para el inglés hablado en Europa. En el libro, nos topamos con palabras como “nigger” (negro, un término hoy considerado despectivo), por ejemplo. También palabras como “hell” (diablos)  que le han traído a  la obra  algo de controversia entre los críticos. Por supuesto que el libro no es un texto racista ni vulgar. En realidad, es una narración simplemente muy autentica, espontánea y coloquial que refleja su tiempo con un sesgo sumamente irónico. 

Su lectura es magnífica. Es poderosa, emotiva y sincera. Un verdadero placer. Su humor es muy estadounidense pero de una genialidad muy universal. Su crítica social, muy profunda y avanzada. En muchos países, sus novelas son categorizadas como literatura juvenil. Pero es un error.  Huck Finn y Tom Sawyer ocupan un lugar entre los grandes de la literatura de todos los tiempos. Están a la par de Ulises, Don Quijote, Hamlet y Fausto. Los personajes de Twain son sinónimo de independencia, libertad y rebeldía. Representan esa combinación perfecta entre la libertad interior y la integridad moral; y nos hablan del conflicto entre la nobleza humana y la civilización, tan  llena de prejuicios y ataduras. Mark Twain es una verdadera maravilla. Leerlo es una gran aventura.





Gustavo Godoy

Artículo publicado en  El diario El Tiempo ( Valera, Venezuela) y en varios medios alternativos en diferentes países del mundo el Viernes 25 de Mayo 2018 en la Columna Entre libros y montañas



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viernes, 18 de mayo de 2018

Lolita





La novela Lolita (1955)  de Vladimir Nabakov nos relata la historia de una perversión. El protagonista, un profesor de literatura, de nombre Humbert Humbert (de cuarenta años edad) se enamora locamente de una niña de doce y la convierte en su amante. Humbert nos comienza a  narrar los detalles de su obsesión desde una prisión, donde ha sido condenado por asesinato.

H.H creció en  la Riviera francesa en condicionas muy normales. Sin embargo, algo sucedió.  Un día, cuando tenía trece años,  se encuentra con  Annabel, su primer amor, de doce. A los pocos meses de aquel encuentro, la chica muere de tifus. El trágico evento lo afectó profundamente dejándolo con una herida incurable.

Su vida trascurrió pero con dificultad. Estudia literatura inglesa. Realiza diferentes trabajos. Incluso, pasa un tiempo en un centro psiquiátrico. Hasta se casa, pero el matrimonio fracasa al poco tiempo. Su gran problema es la atracción desmedida que siente por chicas en edad preadolescente, o “ninfulas” como él las llama. Eventualmente, se muda a los Estados Unidos y renta un cuarta en la casa de Charlote Haze. Ahí se conoce a la hija de Charlotte, Dolores (Lolita). Y la joven logra enloquecerlo perdidamente. Al poco tiempo, H.H se casa con Charlotte solo para poder estar cerca de su hija. El profesor registra todos estos sentimientos en un diario secreto, pero Charlotte logra encontrarlo y lo lee. Como era de esperarse, quedó aterrorizada con las revelaciones que ahí encontró. Y… ¿qué ocurre después? Una tragedia. Ese mismo día, desafortunadamente, Charlotte es atropellada por un automóvil y muere al instante.

Humbert al enterarse de la muerte de Charlotte va a buscar inmediatamente  a Lolita para contarle de lo sucedido. Entonces, los dos emprenden juntos un viaje sin destino. La escena del motel es particularmente interesante porque Humbert asegura que Lolita lo sedujo a él y no al revés. Es decir, el ratón cazó al gato.

Humbert y Lolita viajaron sin parar por casi un año. Durante ese tiempo,  la relación creció en complejidad, pero un día Lolita desaparece dejando atrás a un hombre desesperado. No más Lolita para H.H.  Después de buscarla sin éxito por dos años, Humbert, de pronto y de la nada, recibe una carta de Lolita que le informa que se casó, que está esperando un bebe y que  necesita dinero para poder trasladarse Alaska con su marido. Durante el reencuentro, Humbert le suplica que vuelva con él, pero ella lo rechaza. Lolita admite que dejó a Humbert por Clare Quilty, un dramaturgo. La relación comenzó en secreto hasta que decidieron huir. Lolita amaba a Quilty pero él eventualmente la despachó. Impresionado con la historia que escuchó, le da $4000 e inmediatamente se dirige  la casa de Quilty. Lo encuentra y lo mata a tiros.

Lolita es una novela para los amantes de la literatura. Su encanto está principalmente  en su lenguaje más que en su trama. Claro que la trama es enigmática. Bueno, porque nos plantea dilemas morales sumamente profundos. ¿Es Humbert  un villano o la victima? Pero más allá de eso. Lolita nos hechiza con sus palabras. La novela es el placer hecho lenguaje. Todo un deleite.




Gustavo Godoy

Artículo publicado en  El diario El Tiempo ( Valera, Venezuela) y en varios medios alternativos en diferentes países del mundo el Viernes 18 de Mayo 2018 en la Columna Entre libros y montañas



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