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lunes, 11 de diciembre de 2017

Nuevo libro también disponible en Venezuela





Balance de la primera semana ( El lanzamiento):

Queridxs amigxs: 

Con mucha alegría y satisfacción,  me complace informarles a todos  que el lanzamiento de mi nuevo libro ha sido todo un éxito. Gracias por el apoyo.  Las ventas, tanto la versión paperback como la Kindle, de la primera semana han superado nuestras expectativas. Los reportes son muy alentadores. Pero todavía hay libro por  un rato largo. No te quedes sin tu copia. Hagan sus órdenes. La distribución es mundial. Pa´ luego es tarde.   Ya hay libros llegando a Estados Unidos, a Europa y a América latina.  Pasa Navidad leyendo. 

 Patrocina las letras. Apoya la cultura y a los autores noveles. Compra un libro.

A lxs amigos venezolanxs en Venezuela: 

El libro está disponible en su versión digital (PDF). Con un simple aporte  podrías recibir tu archivo en tu correo sin problemas. La información bancaria está en el blog. No importa el monto.
Sería un gesto simbólico. Lo importante que es no te quedes  sin tu libro.




ver: www.entrelibrosymontanas.blogspot.com

viernes, 8 de diciembre de 2017

Ana Karenina




Ana Karenina del escritor ruso León Tolstoi es probablemente es una de las  mejores  novelas jamás escritas. Y uno de mis favoritas.  La releo por lo menos una vez cada par de años. Las razones son muchas pero creo que la principal es que estoy locamente enamorado de Ana.  Para mí, Ana Karenina es la mujer más bella e interesante  de toda  la literatura universal. Una mujer fascinante. Bonita, elegante, inteligente, culta,  bondadosa y contradictoria. Uno se   pierde entre tanta  belleza y complejidad. Siempre me conmueve su trágico fin.   

Tolstoi además  de ser un genio también fue un gran moralista. A diferencia de otros escritores como Wilde, Borges o Nabokov que veían  la literatura  como un fenómeno puramente estético, Tolstoi, por el contrario,  pensaba que el arte  debía  ser útil y  servir a un bien moral. Escribía para educar.  Ana Karenina es una novela sobre la pasión y sus consecuencias, ambientada en la Rusia de finales de siglo XIX y escrita con un estilo mágicamente hermoso y equilibrado. La riqueza de las descripciones, el desarrollo psicológico de los personajes y la profundidad de la trama  son insuperables. Tolstoi es un escritor  fuera de serie.   La novela relata en paralelo dos historias que se oponen en franco contraste.  Una es la de Ana y su amorío extramarital con el conde Vronsky y la otra es el amor entre Levin y Kitty.

Ana está casada con Karenin,  un  funcionario de alto rango de San Petersburgo, pero conoce a Vronsky. Se enamora de él y tiene una aventura. Luego, Ana  abandona a su esposo y a  su hijo para vivir con su amante. Ella debe enfrentarse a  la hipocresía, los prejuicios y la condena  de su circulo social para defender su amor ilícito. Y lo hizo.  Sin embargo,  progresivamente, Ana se vuelve celosa, dominante y susceptible. Su amor por Vronsky se transforma en algo egoísta, efímero y meramente pasional.  Al final, en un arrebato de rabia y frustración,  se arroja a un tren en movimiento. Ana lamentablemente muere.

Si Ana es el tipo de  mujer que me gustaría  amar, la relación entre Levin y Kitty es el tipo de romance que   me gustaría llegar a tener.  La relación de ambos no está dominada por la pasión sino por la sinceridad, la responsabilidad, la estabilidad y la compresión. Son la pareja ideal de la novela.

La primera vez que Levin le propuso matrimonio a Kitty, ella lo rechazó. Algo que por supuesto le rompió el corazón porque la amaba muchísimo. Al tiempo, se volvió a  llenar  de valor y se dispuso a hacer  por segunda vez la gran pregunta. Levin, terriblemente nervioso, asustado y dudoso, escribe en una pizarra las iniciales de una frase que Kitty debía  adivinar C.d.e.i.e.i.e.o.s (“Cuando dijiste –es imposible-, ¿Era imposible entonces o siempre?”) Kitty comprendió perfectamente el significado de las letras y le respondió de la misma manera E.y.n.p.c.o.c (“Entonces yo no podía contestar otra cosa”). Tal vez Tolstoi quiso indicar aquí con este juego de acertijos que el amor es una forma de entendimiento. Pero a mí, la parte que  más me gusta es el final de la escena. Levin le escribió con el mismo sistema infantil de criptografía : “Nunca he dejado de amarte”.  Pero en  el preciso momento cuando ella iba a contestar, apareció su padre y los interrumpió. Kitty se levantó, sin escribir nada, y le susurró a su enamorado: “Ni yo a ti”. Luego se echó correr. Levin la vio alejarse con el corazón ebrio de felicidad. Al otro día, pidió su mano en matrimonio.  He ahí una gran historia de amor.


Gustavo Godoy

Artículo publicado en  El diario El Tiempo ( Valera, Venezuela) y en varios medios alternativos en diferentes países del mundo el Viernes 08 de Diciembre 2017 en la Columna Entre libros y montañas



ver blog: www.entrelibrosymontanas.blogspot.com

martes, 5 de diciembre de 2017

Disponible Ya en Amazon el nuevo libro de Gustavo Godoy





¡Disfruta de un buen libro durante estas Navidades ! 

¡Regala un libro este Diciembre!  



Sin Rumbo y con Delirio / Escritos de otro Mundo  por  Gustavo Godoy


Descripción:  

Seamos francos. La vida en estos tiempos se ha vuelto demasiado compleja y confusa. La mayoría de nosotros estamos algo perdidos. Todo ha cambiado demasiado rápido y necesitamos con urgencia nuevos puntos de orientación. Por un lado, hemos progresado en muchos aspectos. Eso es cierto, pero, por otro lado,  también es una realidad que estamos en medio en una gran crisis. ¿Qué nos pasó?
Esta interesante colección de artículos nos sorprende con algo completamente diferente. Es un asombroso llamado a la duda y a  la reflexión. Nos confronta con preguntas, enigmas, y dilemas muy poco debatidos en la actualidad. Y lo hace  desde una óptica muy original. La obra es un despertar. Más que un libro es un viaje a otro mundo. 
¿Para dónde va la sociedad? ¿Salvaremos el planeta?  ¿Qué ocurrió con la interioridad, la cultura y lo humano en la actualidad? ¿Qué ocurrió con el individuo? ¿Otra vida es posible?

Categoría: (Critica social/ensayos/artículos) 


¡Búscalo YA!


¿Cómo adquirir el libro?

Muy fácil.

 1 )     En amazon.com. Compra el libro en físico y la versión digital para Kindle eBook. ¡Recuerda dejar un comentario positivo!






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viernes, 1 de diciembre de 2017

El amante de Lady Chatterley




La cultura occidental siempre ha tenido una relación difícil con el cuerpo. Por un lado, la tradición grecorromana siempre ha favorecido a la mente sobre el cuerpo porque el cuerpo representa el lado animal en nosotros, por ende la  irracionalidad. Y por otro lado,  también en la tradición judeocristiana, el cuerpo ocupa un rango inferior.  Se relaciona con el pecado. Cuando decimos cuerpo también nos referimos a las actividades comúnmente ligadas a él como, por ejemplo, el sexo.

En el siglo XIX y durante las primeras décadas del siglo XX, sobre todo en  Gran Bretaña, imperó la estricta moral victoriana, que prácticamente erradicó al cuerpo y al sexo de la faz de la tierra. Eran considerados indecorosos y vulgares. Los únicos lugares donde se podían encontrar menciones de estos temas eran en los fríos libros de medicina y en las prohibidas publicaciones  pornografías, pero en producciones literarias de alto valor cultural jamás.

En 1927, la mujer encargada de mecanografiar el manuscrito de “El amante de Lady Chatterley”, en Inglaterra, se rehusó a continuar con su trabajo  después de los primeros capítulos. La obra le pareció escandalosa.  Entonces, la primera edición del libro tuve que realizarse en Italia donde los impresores no entendían ni una sola  palabra del texto. Una vez impreso y distribuido, muchos libreros rechazaron sus pedidos cuando abrieron las cajas y leyeron su contenido. El polémico libro fue considerado obsceno por muchos años y fue solo a partir del año 1960, cuando la editorial Penguin ganó el célebre juicio R vs  Penguin Books Ltd, que la novela se pudo publicar en su versión no censurada. Se vendieron miles de copias. Desde entonces, es una obra que para siempre quedó  asociada con la revolución sexual que aquellos años.

El escritor ingles David Herbert Lawrence,  autor de la obra,  propone en su novela al contacto físico, a la intimidad y a la ternura con  soluciones ante los males de la civilización actual. Plantea en una prosa excelentísima “la resurrección del cuerpo”, “la democracia del contacto” y las bondades de  la naturaleza como sanas alternativas en contra de la hegemonía del dinero, el sistema de clases, y la industrialización. La novela es sumamente elegante y profunda. Atrapa y cautiva de modos sorprendentes. Es cultura de la más alta calidad. Todo un homenaje a la sensibilidad.

Connie (Lady Constance Chatterley), la protagonista, una joven educada en un ambiente bohemio clase media alta,  se casa con el aristócrata Sir Clifford Chatterley durante la primera guerra mundial. Su marido recibió graves heridas en el frente y quedó inválido de la cintura para abajo. El matrimonio reside en Wragby Hall  donde llevaban una vida cómoda pero solitaria y vacía. Clifford se refugia en el mundo de la mente. Se convierte en un escritor de éxito y un hombre de negocios pero Connie, en su situación,  se siente cada día más  aislada e insatisfecha. Cae en el desconsuelo porque, en fondo, anhela verdadero  contacto humano.

Todo esto cambia cuando  conoce al guardabosque Oliver Mellors. Juntos comienzan una aventura, se enamoran y se ven con frecuencia en el bosque para mantener apasionados encuentros sexuales.  Para ambos, la vida adquiere otro significado. La novela es una crítica a la civilización occidental. Lawrence propone: un mejor sexo para combatir una mala sociedad.

En un diálogo, casi al final del libro, Oliver, inseguro por su condición social inferior, le pregunta  a Connie algo así: “El dinero es tuyo, la posición es tuya, las decisiones son tuyas. ¿Qué tengo yo para ofrecerte a ti?”  Connie le responde con gran aplomo: “Yo te lo diré. El coraje de tu propia ternura. Es eso.”

Gustavo Godoy

Artículo publicado en  El diario El Tiempo ( Valera, Venezuela) y en varios medios alternativos en diferentes países del mundo el Viernes 24 de Noviembre 2017 en la Columna Entre libros y montañas



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viernes, 24 de noviembre de 2017

Ernest Hemingway


Gertrude Stein los  llamó la generación perdida. Eran un grupo de escritores y artistas norteamericanos  radicados en París de los años 20s. De Los Estados Unidos y de otras partes llegaron a París después de la Gran Guerra para cambiar al mundo a través del arte. Se encontraban en los cafés y en los clubs de jazz rompiendo con las tradiciones e imponiendo sus nuevos valores entre el licor, la creatividad y el desenfreno. Entre ellos, estaba un joven oriundo de Oak Park, Illinois,  Ernest Hemingway.

Ernest Hemingway contrasta con la imagen que comúnmente se tiene del escritor. Él no era un introvertido ratón de biblioteca. Él era un aventurero, sumamente competitivo y viril. Un robusto hombre de acción y amante de las actividades al aire libre.  Enemigo del intelectualismo y de los círculos literarios. Disfrutaba de la cacería, de la pesca y de la navegación. Fanático del deporte taurino y más aún de un buen whisky. Entre  el gran público, se llegó a conocer  principalmente gracias al periodismo y sus safaris africanos. En la guerra civil española y en otros conflictos bélicos se desempeñó como corresponsal.  Llegó a vivir en lugares como  Cayo West y Cuba. Ganó el premio Pulitzer  y el Nobel.  Al final, después de una larga depresión,   escogió, al igual que su padre,   el suicidio. Murió a mediados del año 1961 a los casi  62 años de edad.

Sin lugar a dudas, las mujeres ocuparan un lugar importante en su vida, algo disipada en materia de amoríos. Esos amoríos, al parecer, sirvieron como fuente recurrente de inspiración y  estímulo para su obra literaria.  Él decía que para escribir hay que estar enamorado. Cosa que yo también  creo así.

Siempre mantuvo una rivalidad literaria y personal muy famosa con el escritor Francis Scott Fitzgerald. Hemingway competía para ganar y Fitzgerald para perder. El melancólico y romántico autor de “El gran Gatsby”  en realidad solo competía consigo mismo. Pero la contienda con su amigo ya era una vieja costumbre que llevaban desde sus tiempos juntos en París.  Además, las biografías  tienden a enriquecerse con este tipo de anécdotas y cotilleos.

El épico Ernest Hemingway.  Poseedor de un estilo sencillo y directo, siempre buscando la sinceridad.  Maestro del oficio, dueño de una gran técnica y aficionado a los datos. Daba más importancia a los diálogos, a la acción y los hechos que a  la introspección o a la emoción.   Sus temas favoritos siempre  fueron la guerra, la muerte, el amor y los entornos naturales. Probablemente era mejor cuentista que novelista. De sus novelas recomendaría “Adiós a las armas” y “Por quién doblan las campanas”. La segunda siendo  mejor que la primera. Y de sus cuentos. Por supuesto, El viejo y el mar.

Hemingway es un icono del siglo XX, una verdadera leyenda, y sus obras son ya clásicos. En mi opinión, una lectura obligatoria.

Cuenta García Márquez que un día, en 1957, cuando vivía en París, alcanzó a verlo caminando con Mary Welsh, su cuarta y última esposa, por el Bulevar Saint-Michel.  Llevaba unos bluejeans desgastados, una camisa de leñador y una gorra de béisbol. GM no lo abordó pero sí le gritó desde el otro lado de la calle: "¡ Maestro!". Hemingway alzó la mano y le respondió jovialmente: "¡ Adiós, amigo!”


Gustavo Godoy

Artículo publicado en  El diario El Tiempo ( Valera, Venezuela) y en varios medios alternativos en diferentes países del mundo el Viernes 24 de Noviembre 2017 en la Columna Entre libros y montañas



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viernes, 17 de noviembre de 2017

El Universo Entero






Es cierto, una vida como las estrellas, en solitario, tiene sus ventajas. Eso no se puede negar. En soledad nadie nos contradice, nadie nos desafía y nadie nos lastima. Tenemos tranquilidad y libertad. Podemos andar relajadamente de un lugar a otro sin mayores contratiempos. No hay que complacer a nadie. No hay que pedirle permiso a nadie para hacer lo que nos plazca. Somos los dueños absolutos de nuestro castillo y podemos reinar en él a nuestro antojo y capricho. Sí, claro, por un lado, es una vida fluida y sin muchos inconvenientes. Pero, por otro lado, es también algo carente de color. Aunque la terquedad y el orgullo nos  impidan admitirlo, la vida solitaria también puede llegar a ser muy fría y simplona. 

Es verdad, tener la fortaleza para valerse por uno mismo es muy saludable. Las dependencias son las semillas del sufrimiento y la opresión. Y la soledad bien administrada da carácter y fuerza porque invita a la reflexión, a la calma y al crecimiento. Es necesaria. Sin embargo, la soledad también puede convertirse en una cárcel de miedos, un escondite que oculta el dolor de nuestras viejas heridas que no terminan de sanar. En muchos casos, es una vulgar excusa, un letargo, que nos estanca y no nos deja florecer. 

Por supuesto, no es fácil abrirse. Darse al otro. Entregarse. Es el miedo a ser descubierto como el ser imperfecto y vulnerable que en realidad somos. La sensación de que no somos suficientes. Eso asusta. Pero también mostrarse todo el tiempo como alguien inconexo, impenetrable e invencible es  terriblemente agotador. Es cargar todo el peso del mundo en nuestros hombros solitarios y, a veces, hace falta poder contar como alguien más.  
  
Existe la necesidad, en todo ser humano, de estar solo, es natural, pero también existe la necesidad de amar y ser amado. La felicidad compartida. Hay algo intrínseco en nosotros que nos  llama a salir de nuestra propia pequeñez e ir más allá para explorar al otro.   Esto hasta los más testarudos lo reconocen en el fondo. Y, sí, claro, esto engloba también la familia, la amistad y al arte. Pero aquí me estoy refiriendo al amor amor, al amor de los amantes.  Es decir, tener el coraje de querer al otro en medio de toda la dureza de este mundo hostil. Una compañía que te entienda y te acepte, sin juicios ni reproches. Todo a cambio de que tú hagas lo mismo. Dos seres sensibles que se dan el uno al otro su presencia, su atención y su espacio intimo mientras viajan por la vida como cómplices en una especie de noble conspiración. El amor no es un medio, es un fin. Es vivir. 

El oasis secreto del amor se construye con el cuerpo y con el alma. Es distinto y aparte de todo lo demás. Se crea con confianza, compañerismo, apoyo, fidelidad, calor, piel y fe. Con besos, paciencia, cariño, ternura y cercanía. Se forja con los sentimientos, con la punta de los dedos y con los abrazos. 

Quien te ofrece amor, te está ofreciendo el universo entero. 

 
Gustavo Godoy

Artículo publicado en  El diario El Tiempo ( Valera, Venezuela) y en varios medios alternativos en diferentes países del mundo el Viernes 17 de Noviembre 2017 en la Columna Entre libros y montañas








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