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viernes, 21 de julio de 2017

Los Cantos de la Sirena






Mi historia, que a la vez es la historia de muchos, es simplemente un absurdo. Fue mi culpa, la suya  y la nuestra.  Ahora, que la ilusión se esfumó y veo todo más claro, puedo narrar lo que pasó. Necesito contarlo todo.  No es un relato hermoso pero  es sincero.


Un día en algún lugar y bajo circunstancias muy peculiares conocí a una mujer. Mi primera impresión de ella fue modesta. Físicamente, no era mi tipo. Y desde un principio me pareció una niña mimada. Sin embargo, había algo en ella que me llamaba poderosamente la atención. Luego de un par de encuentros casuales, la empecé a detallar. Por un lado, era una criatura creída, egoísta e inconforme, cuyo narcisismo resaltaba. Pero por otro, también fue cierto que era un ser sensible, inseguro y seductor, cuyo encanto hechizaba. Y así, de repente, su magnética persona, tan saturada con contradicciones y extremos, despertó en mí una curiosidad. He ahí la primera señal del peligro que me aguardaba y debo confesar que yo me lo busque.


Fue de ese modo como decidí invitarle un café para saber más. Quería averiguar sobre este interesante personaje. Luego de un par de evasivas y múltiples esperas, aceptó a mi invitación. Pero lo hizo con altivez, halagada y a la vez algo ofendida. Muy extraño. Puedo haberse negado pero, a fin de cuentas, aceptó. Francamente, su actitud principesca siempre me pareció ridícula pero yo tercamente seguí adelante con ese sin sentido. La curiosidad me dominaba. Entonces, asumí todo el asunto con una sonrisa burlona. Al fin y al cabo, una puerta se abría y yo la aproveche sin pensarlo.


Tanto esa como las demás citas que le siguieron confirmaron mis sospechas. A pesar de que todo transcurrió con normalidad, mi intriga fue creciendo cada día porque sentía en ella algo inquietante, algo perturbador. Detrás de su fachada amable, resuelta y divertida se escondía una soledad desesperada, una vida llena de miedos, secretos y dudas. Había algo roto. Estaba herida. Yo quise ayudarla. Sus temores, tan intensos y profundos, me atraían y yo pensaba en ella sin medida. Sus ansias de amar eran tan fuertes como su frígida convicción de no hacerlo. Se acercaba a mí y se alejaba de mí, de modo intermitente. Esa vacilante alternancia entre interés y desdén me enloqueció. Aquel juego macabro que inicialmente solo fue un mero entretenimiento se transformó con el pasar del tiempo en una obsesión, un capricho insensato cargado de agitaciones, decepciones y tonterías. Caí en la trampa sin salida de quererla sin querer. Un merecido castigo por mi descuido.


El amor es un acero misterioso y despiadado. El amor, cualquier amor, siempre nos revela nuestra pequeñez desnuda. Por eso es que a veces causa heridas tan profundas. ¡Se parece tanto a la locura! Es ilógico y enigmático. La vida deja de ser nuestra para ser de otro, de alguien que muchas veces no le importamos. ¡Triste realidad! Ahora, después de tantos años perdidos, solo me queda el amargo sabor de haber malgastado mi tiempo en ese solitario amor secreto. Tanta angustia, tanta ingratitud y tantos desvelos por nada. Una pena, la verdad, la de esta trágica ironía de haber amado tan apasionadamente a esa mujer, una mujer desagradable que en realidad nunca me gustó.


Gustavo Godoy


Artículo publicado en  El diario El Tiempo ( Valera, Venezuela) y en varios medios alternativos en diferentes países del mundo el viernes  21 de Julio  2017 en la Columna Entre libros y montañas


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viernes, 14 de julio de 2017

Una Vida Junto a Ti







Anoche soñé contigo. Soñé que vivíamos juntos en un país lejano. Tú estabas bellísima. Teníamos una linda casa de techos naranjas y caminos de piedra. El jardín era hermoso. Teníamos un árbol de limón, aunque no era muy generoso. El huerto cada día era más variado. Ya casi no comprabamos hierbas en el mercado. Había muebles afuera y plantas adentro. Todo era cómodo, suave y abierto. No provocaba salir a la calle. Yo tenía espacio para mis libros y tú, la cocina que siempre quisiste. Nos costaba trabajo mantener el orden pero de algún modo siempre lo lograbamos. Nada del otro mundo pero sí a un nivel aceptable. Aunque no lo creas, tú eras la más responsable de los dos. Yo me esforzaba aunque caía con facilidad en las distracciones. Pero tú me recordabas mis deberes, a veces dulcemente, a veces no tanto. Yo cuando me lo proponía hacía un gran trabajo. Pero debía seguir tus instrucciones exactas para que todo terminará en sana paz. Tú te veías contenta. También eras muy paciente y tolerante conmigo. De hecho, éramos muy felices. Ya no estábamos solitarios por el mundo. Éramos compañeros.


Usábamos el mismo champú y el mismo gel de baño. Pero tú siempre olías mejor. Los fines de semana los dedicábamos estrictamente a holgazanear. Comíamos tus deliciosas creaciones y descorchábamos una buena botella de vino. Veíamos películas una detrás de otra, y escuchábamos música sin parar. Siempre tenías en algún lado suministros de tus ricas galletas de chocolate y algún postre. De vez en cuando salíamos de fiesta  todo la noche. Bailábamos, bebíamos y celebrábamos con los amigos en algún lugar especial. En las vacaciones, nos íbamos de campamento a las montañas para regenerarnos. Todas las noches conversábamos bastante, siempre acostados en la cama o en el sofá grande de la sala mientras yo te acariciaba el cabello. Sin falta, nos saludábamos siempre con un beso y un abrazo. Era nuestra norma. A veces,  discutiamos y nos enojábamos. Pero a los días recapacitamos y lo hablamos. Teníamos nuestros acuerdos. Y nos prometimos siempre ser muy sinceros y muy respetuosos entre nosotros. Tratábamos de no imponernos muchas reglas. Lo importante era que la cosa funcionara y nos sintiéramos bien. Todo era válido pero si lo acordábamos como equipo.


Teníamos dos hijos y un perro. El mayor tenía seis. En el físico salió a mí, aunque tenía tus ojos y tus gestos. Era muy reservado y serio. Siempre veía nuestras infantiladas con una risueña desaprobación como el hombre maduro que era. Sus aficiones eran los dinosaurios y las miniaturas. Era muy tranquilo e inteligente aunque cuando se ponía bravo la tierra temblaba. El perro era de él aunque, a pesar de nuestro trato, nosotros éramos los que atendíamos sus desastres. La bebé tenía cuarto. Se parecía a ti en casi todo. Era muy traviesa y poseía grandes dotes de artista. Tuvimos que crear un taller de arte para ella en la casa con pinturas, materiales y objetos para que se pudiera expresar libremente. Ella era la que realmente le ponía  disciplina a la casa, de otro modo un tanto liberal. Da risa pero era cierto. Los dos eran hermosos y tiernos como su madre. Y los adorábamos con locura.

Anoche soñé contigo. Soñé que decidimos compartir una vida juntos. Soñé que por fin decidimos aplicar nuestras exóticas ideas y que realmente sí funcionaban. Cada día nos queríamos más y cada día éramos mejores amigos. No todo era fácil, pero nos teníamos el uno al otro. Yo no sé qué significa este sueño que tuve. No sé si fue un vistazo al futuro o la simple ilusión de algo que nunca ocurrirá. Pero la verdad es que no imagino realizar este sueño con otra que no seas tú. ¡Qué linda sería una vida junto a ti!


Gustavo Godoy

Artículo publicado en  El diario El Tiempo ( Valera, Venezuela) y en varios medios alternativos en diferentes países del mundo el viernes  14 de Julio 2017 en la Columna Entre libros y montañas






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martes, 11 de julio de 2017

Entrevista Prensa Upel Impm






Universidad Pedagógica Experimental Libertador 
Prensa Upel Impm, Caracas 11.07.17



Gustavo Godoy, entre libros y montañas


Gustavo Godoy es un joven escritor, activista Social y Político e intelectual venezolano, que se destaca por su actividad literaria acompañada de acciones sociales como la preservación del monumento a la Paz.


Desde muy joven, experimentó una profunda inconformidad con la sociedad que le rodeaba, Tal vez por eso, desarrolló un carácter solitario y soñador y gracias a esa naturaleza perezosa y distraída que le caracterizaba, desatendía con regularidad los deberes.


Entonces, su madre Yvonne Peña de Javier, consideró imprudente darle el derecho a un televisor en su habitación, pensó que ver televisión estimularía su acentuada tendencia a la distracción. Ello lo obligó a evaluar en que ocupar su tiempo y como tenía acceso a la vieja biblioteca de su padre se convirtió en un lector insaciable de libros, lo cual le permitió comprender muchísimo mejor todo lo que leía en los libros y todo lo que pensaba, con el tiempo se convertiría en un joven escritor que goza de una alta aceptación y estima en su ciudad natal.
Actualmente vive en su casa de montaña en los Andes Venezolanos (Trujillo, Trujillo), escribe todos los viernes la columna “Entre libros y montañas” publicada por El Diario El Tiempo de la ciudad de Valera en Venezuela es colaborador de Revistas y medios alternativos en países como Costa Rica, Alemania, Argentina, Venezuela, entre otros.

Godoy, nos cuenta que La literatura, sobre todo la narrativa y la poesía, normalmente es apreciada por su valor estético, es una de estas cosas que se valoran por sí mismas y carecen como tal de utilidad, sin embargo, “también es evidente que la literatura es importante en otro sentido, la literatura nos sensibiliza, nos refina y nos abre a un mundo de posibilidades. Nos vuelve más críticos y más exactos. Agranda nuestro universo interior y exterior. Es una rebeldía ante lo considerado normal. No admite dogmas, ni pensamientos únicos. En ese aspecto, es muy útil porque está asociada a la libertad. Es una aliada eterna de la democracia y el antitotalitarismo”.

“Leer debe ser un acto voluntario; no se debe plantear como una obligación” expresa el joven escritor. “Cuando uno habla de la literatura con pasión, la gente se contagia. Si la sociedad presta más atención a los escritores y a sus obras, más lectores nacerán”. El problema es que ahora lo intelectual ocupa una posición periférica y por ello en la actualidad, la literatura es presentada como una actividad tediosa que solo atrae a una extraña y aburrida minoría.

“Es cierto que muchos jóvenes no leen literatura. Yo creo que una de las razones es la escuela, porque allí son obligados a leer libros de poco interés para ellos. Por ejemplo, El Mío Cid, La Ilíada, Doña Bárbara. Esos libros no motivan mucho al lector joven y novato. Hay otros libros que seguramente serían más estimulantes. Hay que conocer cuál es el interés de estos jóvenes lectores y así poder crear espacios para la lectura y la discusión con libros apasionantes, seguro más jóvenes se convertirían en asiduos lectores”

El columnista del diario El Tiempo, expresa que la imaginación, el lenguaje y la emoción son elementos estrechamente relacionados a la literatura. La retroalimentación entre estos es constante y, la brevedad, la simplicidad y la emotividad son tres palabras que podrían describir mi obra. La intención de este estilo es el derribar las barreras en el escritor y el lector creando un ambiente de intimidad y empatía. De esta manera, la literatura se convierte en una experiencia significativa.

“Existen elementos de forma y técnica, pero lo más importante es el alma del texto. Este debe transformar al lector de alguna forma. Debe causar asombro. Debe despertar emociones, dudas e inquietudes en la fibra del lector”

En relación a la Educación Universitaria, el joven escritor expresa que la educación universitaria necesita más conversación. En otras palabras, el educador debe dejar de ser una autoridad, o un simple representante de un aparato burocrático, para convertirse en un compañero. El estudio debe ir directamente a la fuente. Y estas tienen que ser sometidas a la crítica y al debate. Entonces, la literatura en su sentido más amplio es un pilar de este proceso. La universidad no solo debe ocuparse de producir trabajadores con conocimientos técnicos. También es un espacio para el mejoramiento personal. Debe formar seres pensantes. En este esfuerzo, la literatura es clave.

Como escritor y lector ¿cuáles recomendaciones puede darle a todos aquellas personas que quieran iniciarse en la lectura de una u otra forma? Primero, deben convertirse en lectores y re-lectores de buenos libros, no necesariamente los libros de moda. La calidad es más importante que la cantidad. Se debe escoger bien y luego hay que leer lento, acariciando los detalles. Estudiar el texto con paciencia. Releer mucho. También sería genial que mantengan un diario donde pueden anotar sus experiencias y conclusiones. Usar el diccionario. Y para perder la timidez inicial, es necesario entender que el escribir es algo muy subjetivo. Si eres sincero y te gusta a ti probablemente está bien. Los detalles técnicos son problemas de forma, no de fondo. Estos se pueden solucionar fácilmente con un editor que ayude a corregir, pero nunca las debilidades respecto a los aspectos técnicos, deben frenar una actividad que es mucho más elevada que las reglas de la real academia.


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viernes, 7 de julio de 2017

De las Relaciones y Otros Meollos



Existimos personas que, aunque aparentemos ser sociales, de hecho, somos grandes solitarios. Tenemos amigos,  muchos conocidos y diversas ocupaciones pero guardamos un secreto.  Vamos a las fiestas, a los cafés y a los matrimonios como todos los  demás pero participamos en todo eso con escepticismo y desconfianza. Sonreímos, hablamos  y convivimos entre la gente  pero siempre algo distraídos  y ausentes. Recorremos inadvertidos la multitud como  un explorador  de otro planeta que se mezcla entre los nativos disfrazado de igual pero que en el fondo sabe perfectamente  que no pertenece a ese lugar. Somos espectadores incrédulos  que habitamos el mundo desde  la distancia a pesar de estar sumergidos en él.   Incluso de vez en cuando podemos salir con alguien para jugar al romance ocasional, esas nubes pasajeras  que vienen y se van. Esos amores eternos, llenos de muchas promesas y pocos compromisos, que se caracterizan por su brevedad y su falta de esfuerzo.  Esos  momentos gratos y  perecederos que cuando se vuelven muy reales e intensos los convertimos en pasado. No es que no queremos caminar de la mano, desayunos los domingos y viajes  a la luna con alguien especial dentro de un feliz para siempre. En realidad, es otra cosa. En el fondo, deseamos amar a alguien pero le huimos a esas uniones insustanciales que distan mucho de ser conexiones genuinas y profundas. Preferimos respirar un  aire  independiente que caer presos   con personas no disponibles emocionalmente que confunden la comprensión, el cariño y el compañerismo con el cálculo socio-económico, la posesión y el reproche. El solitario quiere amar en serio, no un premio de consolación.

Son tantas las razones por los cuales  los solitarios nos hemos transformado en soñadores. Elegimos buscar consuelo más en la imaginación, en los libros, en la música y en el coqueteo inocente que en otras personas.  Elegimos apoyarnos en los vaivenes de nuestra rutina diaria y en las ilusiones, donde aún existe verdadera  pureza y esperanza. Lo que ocurre es que la mayoría de las personas están en una batalla feroz consigo mismas. Están rotas por dentro. Fingen ser fuertes para ocultar su fragilidad. Atacan anticipadamente porque están heridas.  Ladran no por valientes  sino por miedo.  Se esconden tímidamente detrás de las excusas y la banalidad. Exhiben el narcisismo, el egoísmo y el orgullo como trofeos  de una  guerra que se pelea afuera pero en realidad yace  dentro. Sus vidas reflejan sus almas. Las personas no aman porque así lo  desean. No aman porque no pueden hacerlo.

Amar es dar. Es una ofrenda y no un reclamo. Hay que ser próspero, generoso y valiente para poder amar. El inseguro se esconde porque no se cree capaz de sobrevivir a tantos peligros.  Crea fortalezas para aislarse detrás de los muros mientras son otros los que exponen su pecho desnudo a la vida dispuestos a recibir los golpes. Quien es capaz de amar  da desde adentro  porque tiene con qué dar. Siente dicha en acompañar a los demás en su crecimiento. En ser un puerto cálido y  hospitalario en este mundo hostil. Es un amigo, un apoyo.  Los verdaderos amantes son una  minoría marginada en estos tiempos de crisis  y modernidad. Son pocos  pero sin ellos nada tendría sentido. ¡Cómo hacen falta sus abrazos!

Gustavo Godoy

Artículo publicado en  El diario El Tiempo ( Valera, Venezuela) y en varios medios alternativos en diferentes países del mundo el viernes  07 de Julio 2017 en la Columna Entre libros y montañas





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sábado, 1 de julio de 2017

Entrevista El Especial ( Literatura) Diario Los Andes



Están todos cordialmente  invitados a leer este reportaje.
Entrevista para el Especial sobre literatura en El Diario Los Andes, Valera, Edo Trujillo. Sábado 01 de Julio 2017 realizada por Andrea Briceño Toro junto a otros dos escritores trujillanos, Carlos Santiago Solarte , Fabiola Palomares. Gracias Andrea!


Gustavo Godoy

Qué es para ti la literatura ?
La literatura es la expresión simbólica de lo que llevamos dentro. Es algo íntimo y subjetivo. Es el arte de transformar las humildes  palabras del diccionario en un gran fenómeno estético. En realidad, es un encuentro con uno mismo. Es un asunto del alma.

Cuál fue el primer texto que te conmovió y por qué?
Ese texto misterioso no lo recuerdo. Se perdió en el tiempo. Pero desde niño me refugie en los libros y la imaginación para escapar el mundo de los adultos que siempre lo he considerado vulgar y frío.  Luego, con el tiempo descubrí que el escribir era el medio ideal para drenar muchas de las cosas que nos ahogan por dentro.  Porque no solo facilita un mejor pensar sino que también alivia muchos de los enredos del corazón.

Cómo y cuándo te inspirar a escribir?
Para escribir se necesitan tres cosas:  soledad, tiempo libre y estar enamorado. El escribir es algo constante. Es un oficio de tiempo completo. Lo que ocurre que en ocasiones las musas lo vistan a uno muy seguido y en otras no tanto.

El significado de la palabra, la emoción y el crear en su obra?
La palabra es la forma. La emoción es la esencia . El crear es el arte.

Tres palabras que definan tu obra?
Brevedad , simplicidad y emotividad

Cómo se diferencia del resto?
Siempre busco  crear un ambiente de intimidad e introspección. Siempre busco crear  empatía para  el lector se identifique con lo escrito y para que sienta que él fue quien realmente escribió la pieza y no yo. Así es como la lectura se convierte en un encuentro personal. Tambien se podria resaltar que en mis escritos predominan los temas universales y humanos, ignorando bastante lo local y particular.




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viernes, 30 de junio de 2017

El Pueblo







La idea de pasar una larga temporada en el campo siempre le atrajo. Alberto soñaba con escapar del ajetreo de la gran ciudad para poder descansar tranquilamente entre la gente sencilla. Entonces un día se decidió. El lugar que escogió era en extremo apartado. De hecho, era un lugar tan remoto y distante como una mariposa lo es de un elefante. Su lejanía no tenía relación con el espacio físico sino con algo mucho más intangible. Quien llegaba a ese sitio en un principio no percibía nada extraño. Pero al poco tiempo descubría que en realidad estaba en un mundo fuera de este mundo. Sus leyes, sus idiomas y sus credos componían un entorno kafkiano tan enigmático como el más intrincado de los laberintos. Los forasteros pronto se daban cuenta de que se encontraban en un pueblo fantástico de esos que únicamente existen en las novelas del realismo mágico iberoamericano. Muy bien podía ser Macondo o Comala.


Ignorando lo que le esperaba, Alberto llegó al pueblo con un entusiasmo tan grande como su ingenuidad. Logró rentar una pequeña casa con una ubicación idónea. Inicialmente, todo fue idílico pero eso duró poco. Porque para el pueblerino lo foráneo significaba problemas. El pueblo era igualado al universo entero. Lo que ocurría más allá de sus fronteras importaba muy poco. En realidad, nadie sabía a ciencia cierta lo que pasaba afuera. Solamente que estaba lleno de peligros y de rarezas. Desde un primer día la noticia de la llegada de Alberto, que se difundió por todos lados en cuestión de segundos, ya estaba causando polémica. Ya existían varias teorías sobre el misterioso citadino. Muchos decían que vino a esconderse de las autoridades. Un crimen, tal vez. Otros decían que vino huyendo de sus familiares por estar lleno de vicios. Alcohol o drogas. Otros que era homosexual o que sufría de alguna crisis sentimental. Llegó solo y alguien le escuchó decir que era soltero. Otros que tenía apuros económicos. Su viejo carro tenía una ventana medio rota. Sin embargo, en lo que todos coincidían era que el exótico hombrecillo no era digno de mucha confianza. Debían vigilarlo.


En el pueblo, el difundir las intimidades de los demás con todo lujo de detalles era considerado un servicio público. Era de sumo valor conocer dónde estaba cada quien dentro del gran orden de los cosas. Se creía que la vida privada era la más importante para investigar. Sin mencionar una fuente inagotable de entretenimiento. Entonces, el deporte local era ocultar los secretos propios e indagar en los ajenos. El asunto se complicaba cuando la realidad se mezclaba con la ficción. Entonces, de la nada surgían las historias más elaboradas, las cuales todos creían vehementemente. Si alguien lo decía, era verdad. Era así de sencillo.


A los pocos días, ya Alberto estaba implicado sin saberlo en varios amoríos. Había varios jóvenes celosos que querían darle una golpiza. Algunas chicas lo culpaban de regar habladurías sobre ellas. Y ellas también lo estaban buscando para confrontarlo. Otras por el contrario querían casarse con él y afirmaban falsamente ante los demás los rumores. Incluso, algunos niños ya lo llamaban papá. Por otro lado, mucha gente estaba indignada con su conducta y casi todo de él causaba escándalo y asombro. Sus cabellos estaban muy largos. A veces,  usaba sandalias. Se despertaba a las nueve o no a las cinco como todos. Para colmo, algunos días que no salía a socializar. Y así, luego de un tiempo, prácticamente medio pueblo estaba molesto con él.

Alberto, antes una persona común y anónima, en el pueblo era una gran controversia. Hastiado, agotado y confundido no le quedó otra que volver a la ciudad. En la ciudad, se podía descansar.


Gustavo Godoy

Artículo publicado en  El diario El Tiempo ( Valera, Venezuela) y en varios medios alternativos en diferentes países del mundo el viernes  30 de Junio 2017 en la Columna Entre libros y montañas







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martes, 27 de junio de 2017

¿Cómo?







¿Cómo sabré de ella ahora,  
si ha escogido un nuevo hogar?
Nos separaba una montaña.
Ahora el muro es  todo un mar
¿Cómo le  explico al corazón,
que nos quedamos sin belleza?
¿Cómo   escribo más poemas,
si mi musa ya no está?


Gustavo Godoy

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viernes, 23 de junio de 2017

Mi Afrodita y la Lluvia




Hace frío porque hoy amaneció de lluvia. Las nubes acarician las laderas. La luz es débil. Solo se escucha el frágil murmullo del agua y el de las hojas. Los árboles del bosque bailan suavemente con el viento mientras los pájaros deciden posponer sus cantos para más tarde. Es demasiado temprano para separarse de estas cálidas cobijas y de estas almohadas de algodón. Es un clima que se presta para la intimidad y el afecto. Hoy todo es lento, tranquilo y silencioso. Nada pasa porque todo parece haber quedado suspendido entre el rocío, la neblina, y las emociones. Solo provoca seguir durmiendo. Solo me provoca abrazarte totalmente para sentir calor, en esta cama inmensa. Hace frío esta mañana y lo único que quiero es estar junto a ti. Estar contigo y nada más.

Te propongo que nos tomemos este día libre y nos dediquemos a hablar de nada por horas como dos perezosos. Podemos hacer de hoy un fin de semana para soñar con bellas utopías y olvidarnos del bullicioso exterior. Hoy nos toca holgazanear porque afuera está lloviendo. Es mejor que nos quedemos aquí adentro.

Hay tiempos en la vida cuando se debe aceptar que toda la felicidad del mundo a veces se puede reducir simplemente a quedarse en casa durante un día lluvioso. Y al mundo le tocará extrañaremos. A veces las cosas son así de simples. Ya habrá oportunidad de reparar las consecuencias de nuestra ausencia.

Quédate un rato más. No te vayas. No te marches que aún me faltan besos para darte y canciones para dedicarte. Quiero quererte bonito. Quiero consentirte mientras llueve. Quédate aquí. Quédate hoy. Quiero que te quedes porque esta mañana estás más linda que nunca.


Si alguna vez la pase mejor con alguien más, simplemente hoy no me acuerdo. Hoy solo existes tú. Contigo todo es risa, pasión y tu piel infinita. No me importa si allá afuera en el mundo real yo no soy tu prioridad. Aquí ese mundo ya no existe. Aquí solo estamos tú, yo, este cuarto mágico y esta locura nuestra. Todo lo demás es un borroso y vago  recuerdo.  Yo no te pido nada. No te pido que nombremos o regulemos lo nuestro.  Yo te amo libre. Yo te quiero libre. Sin complicaciones. Gracias por enséñame tu universo, por confiar en mí, por tanto cielo azul, por tantas noches inolvidables y por darme esta bella historia de amor.  Así exactamente como  eres es que siempre me has gustado. Solo dame más de tu sonrisa. Obsequiame  más de tu mirada. Deleitame más con tu presencia.  Tan solo sigue regalándome más momentos  junto a ti.  Eternos  momentos a tu lado es todo lo que anhelo, porque contigo soy feliz. ¡ Qué bueno que  estás  aquí, hoy  que está lloviendo!



Gustavo Godoy

Artículo publicado en  El diario El Tiempo ( Valera, Venezuela) y en varios medios alternativos en diferentes países del mundo el viernes  23 de Junio 2017 en la Columna Entre libros y montañas



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lunes, 19 de junio de 2017

Las líneas




¿Dónde terminas tú y empiezo yo?
¿Es acaso en tus cabellos o en mis manos?
¿En mis pensamientos o en tus evasivas?
No lo sé.
Entre tú  y yo las líneas se confunden.
Es que me pierdo en tu mirada,
y tu mirada se pierde en mi recuerdo.
Son mis sueños , es tu boca.
Son  tus ojos que me rozan.
Son mis labios que te piensan.
Es tu alma que me toca.
Son tus miedos los que brotan,
y este amor de hacia  ti.


Gustavo Godoy




viernes, 16 de junio de 2017

El Ermitaño


Cuando el ermitaño por fin decidió zarpar a las montañas para vivir solitariamente en la pequeña cabaña cerca del bosque, todo el mundo se preocupó. La gente que  tan a menudo ignora las complejidades del individuo excepcional se quedó perpleja en confusión cuando el ermitaño manifestó tranquilamente  que buscaría aislarse de la sociedad  para escapar de la soledad. Según el análisis vacio de los más involucrados, esta preocupación se podía justificar debido al irreverente desinterés que demostraba el  ermitaño al incumplir con ciertas formalidades sociales y estéticas. Ya no se vestía como antes sino que adoptó las fachas rusticas y desaliñadas del indigente. Ya no hablaba  de lujos, modas o propiedades  sino que  se ocupaba de temas mucho más etéreos como  la espiritualidad, la poesía y la libertad. Lo de él era desechar todo lo superfluo para dedicarse exclusivamente a la bondad, a la reflexión y a la simplicidad. Algo inverosímil para el  limitado hombre mundano.

El repentino retiro de la vida pública del ermitaño era razón para  recurrentes debates y discusiones entre las personas que lo conocían.  Todos ,aunque con las mejores intenciones, con gran pedantería, se apresuraban  a marcar  posiciones contundentes y alegres sobre el evento  , a pesar de no conocer todos los detalles sobre  la situación . Y no hay  persona más peligrosa que la que quiere ayudar pero sin el entendimiento adecuada. El torpe diagnóstico de los  autodenominados expertos en psicología indicaba que  esta aparente decadencia del ermitaño durante  su exilio escogido no  podría significar otra cosa que  un claro deterioro de su salud mental en la forma de locura crónica con  grave crisis  melancólica. El señor enloqueció, probablemente gracias a un desaire amoroso.  Pero lo que más dejaba anonadados a  las  personas era la risueña y plácida actitud del enigmático ermitaño que de manera misteriosa parecía satisfecho  con  su realidad. Para la persona  común , esto no podía ser normal.  Es muy difícil para muchos poder aceptar  la posibilidad  que alguien pudiera abandonar  voluntariamente la religión del éxito burgués y cambiarla por una filosofía de vida que no dependa de las doctrinas del materialismo. Renunciar a la carrera social moderna es un acto descabellado según el consenso general. Nadie quiere ser tildado de fracasado. Siempre se debe aspirar a más.   La idea de reducir las necesidades y los deseos en vez de multiplicarlos es inconcebible  para la gran mayoría  en nuestros tiempos. La gratitud, la sencillez y la quietud no son valores populares en el mundo de hoy. Lamentablemente, esta sociedad  mide el éxito según el dinero en el bolso y  no según  la felicidad en el corazón.  

Ya que las explicaciones son inútiles para aquellos que no quieren entender , el ermitaño  combatía las  campañas de rescate que se  organizan constantemente por parte de  sus seres queridos para salvarlo de sí  mismo  con elegantes huidas. Era un maestro de la evasiva y el escape. Esa era la única forma de alejarse de las toxinas de la gente ;y era la solución  más eficaz para que él  pudiera conservar la dulce utopía que había edificado con tanto cariño.

Lo que ocurre es que el mundo se ha vuelto loco ;y los únicos cuerdos parecen ser los locos. Lo peor que le puede ocurrir a un hombre de nuestra época es tener la desdicha de ser normal. No hay nada más valioso que la riqueza del alma.


Gustavo Godoy

Artículo publicado en  El diario El Tiempo ( Valera, Venezuela) y en varios medios alternativos en diferentes países del mundo el viernes  16 de Junio 2017 en la Columna Entre libros y montañas





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lunes, 12 de junio de 2017

Envidia




Siento envidia de esa lejanía,
del suave  aire que respiras,
de aquel espejo que te mira,
de aquella flor  a la que cuidas,
de aquel manto que te abriga,
de aquel lugar donde no estoy.
Envidia pura y loca siento
de ese espacio junto a ti.

Gustavo Godoy


*Serie Brevedades


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viernes, 9 de junio de 2017

La Decisión de Paris






Era una epoca dificil en la vida del joven Paris  porque aún no había encontrado su verdadera vocación. Estaba  algo desorientado y carecía de un plan concreto. No sabía lo que quería realmente porque aún  estaba conociendose. Los moldes que le imponía  la sociedad no se ajustaban a su medida. Y no hacía otra cosa que participar en un lento viaje de autodescubrimiento. Sus familiares  ya estaban frustrados. Al principio fueron muy comprensivos pero debido a  la larga duración de este supuesto viaje ya últimamente estaban perdiendo la paciencia. Los argumentos de la familia de hecho eran muy sensatos. El muchacho debía crecer y asumir la responsabilidad de su vida. El no podía vivir sin aportar  a la economía doméstica de forma  indefinida . O por lo menos debía hacer algo productivo. Estudiar, trabajar, mudarse, o  algo.  Las semanas se le pasaban tocando la guitarra, leyendo libros de poesía, visitando a los amigos y refrescándose con la buena cerveza mientras el resto de las personas trabajaban duramente durante todo el día. En su hogar, ya se sentía la tensión. Era el objeto de moda de numerosos  sermones moralistas  por parte de las figuras de autoridad de su entorno que aprovechaban la ocasión para jactarse de sus glorias pasadas, a veces reales pero en muchos casos  ficticias,  y  su reputación  de holgazán ya estaba establecida dentro de su casa.

Irónicamente, más allá de los límites de su morada familiar, su fama no podía ser mejor. Disfrutaba de la estima de todos y poseía la aprobación de la opinión pública.   El chaval en realidad era muy agradable. Era amigo de todos. Gracias a su gran corazón y su trato divertido se había ganado a todos los vecinos, sobre todo a los niños. Como era muy atento y disponía de mucho tiempo libre, en el vecindario era considerado un personaje de suma utilidad. Sus servicios  gozaban de enorme popularidad dentro de la comunidad. Sus proezas eran muy variadas, desde cargar objetos pesados en una mudanza, hasta resolver una crisis de plomería, desde cuidar a los más chicos,  hasta escuchar las  historias del abuelo, desde cambiar un bombillo, hasta bajar el gato del árbol, desde ser árbitro  en los juegos deportivos, hasta ser el animador estrella de las fiestas infantiles.  Su nombre se podía escuchar por toda la cuadra como la consigna más sentida en tiempos de una revolución. Paris, ven un momentito! Y el controversial joven ,con su relajado andar y su generosa sonrisa,  llegaba  listo para afrontar cualquier misión.

Un elemento muy característico de la compleja y contradictoria personalidad de París era su elegante afición por la belleza femenina. En otras palabras, el hombre era un gran enamorado. Se la pasaba de amorío en amorío. Lamentablemente, sus temerarias aventuras sentimentales siempre terminaban  estruendosamente. Sin embargo,   de  algún modo u otro, y con  la fortaleza de un valiente  guerrero,  su corazón roto sanaba rápidamente y  su fe en el amor renacía de los cenizas  como nunca antes,  preparado para una  nueva ilusión. Era un romántico empedernido y no tenía remedio.

Se encontraba en una encrucijada. Y de las muchas soluciones que existían para  hacer desaparecer a la manzana de la discordia que yacía dentro su casa como un gran elefante blanco las había reducido  a solo tres. Podía buscar un trabajo. Podía inscribirse en la universidad. O podía fugarse con la bella vecina para  viajar de  mochileros por el mundo. Aún lo estaba pensando porque todavía no estaba muy seguro. Solo estaba seguro de que , fuese cual fuese su decisión final y cualquier cosa que terminara haciendo con su disipada vida,  deseaba vivir  con desenfreno. Paris quería una vida extraordinaria  y sumamente apasionada.

Gustavo Godoy

Artículo publicado en  El diario El Tiempo ( Valera, Venezuela) y en varios medios alternativos en diferentes países del mundo el viernes  09 de Junio 2017 en la Columna Entre libros y montañas






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