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viernes, 26 de junio de 2015

El encanto de la sencillez voluntaria



 El ascetismo o la sencillez voluntaria es la disciplina que busca el
desarrollo personal y espiritual cultivando libertad interior y
rechazando la excesiva dependencia psicológica y material al mundo
exterior. El asceta es la persona que escoge deliberadamente una vida
frugal por razones terapéuticas, ideológicas o pragmáticas. Según este
concepto, la autorrealización humana depende de la autonomía
interna, el domino de la actitud mental y el aumento de los niveles
de conciencia. Acorde con esta postura, el sufrimiento es causado por
una falsa interpretación de la realidad. Por otro lado, la liberación
yace no en la satisfacción perenne de los deseos, sino en la
eliminación del deseo mismo. En otras palabras, no necesitamos nada
porque ya lo tenemos todo. La plenitud esta dentro de nosotros
mismos, no fuera.

Hermann Hesse, un autor occidental admirador de las enseñanzas de
Buda, en su libro Siddharta, nos dice que la práctica espiritual
mediante una moral de frugalidad es como un diamante en bruto que
busca “enriquecimiento por sustracción”. Contrariamente a la mona que
vista de seda que busca “enriquecimiento por adición”. Este
mejoramiento mediante la adquisición es el modelo propuesto por la
civilización capitalista. En la cultura del materialismo consumista,
la felicidad siempre estará en satisfacer el próximo deseo. Nunca nada
es suficiente.

Todas las religiones mundiales poseen fuertes tradiciones ascéticas.
De la misma manera, el pensamiento secular también es prolífico en
estas ideas. Los cínicos, los estoicos, y muchas otras escuelas
filosóficas de la antigüedad y épocas posteriores han reconocido el
desprendimiento, la riqueza interior y la sencillez exterior como
virtudes. En el sistema filosófico del alemán Arthur Schopenhauer,
entusiasta de algunos aspectos del hinduismo y del budismo, el
ascetismo es uno de sus elementos centrales.

Más allá de sus beneficios en el plano personal y espiritual, en las
luchas sociales, el ascetismo también funciona, como lo demostró el
activista hindú Mahatma Gandhi al promover el boicot como una
estrategia no-violenta para impulsar reformas.

Es importante aclarar que la pobreza forzosa o involuntaria es una
cosa muy diferente. Ese mal socioeconómico que llamamos pobreza que
aqueja a millones de seres humanos en todo el mundo amenazándolos a
menudo con la pérdida de la vida misma no es de lo que estoy haciendo
mención aquí.

La pobreza elegida, la sencillez voluntaria, o el vivir simple es un
movimiento mundial que crece todos los días por todo el planeta. Sin
embargo, la acción de realizar voluntariamente sacrificios y
autoimponerse limites motivados por valores superiores es algo muy
confuso para la gran masa burguesa. Estas actitudes son un misterio
para el burgués que su único objetivo es acumular bienes materiales.

La sencillez voluntaria no es sobre privarse de cosas, sino de
liberarse de cosas. Es sobre ser un millonario del espíritu. Así de
sencillo.

Alejandro Magno, rey de Macedonia, conquistador de toda Grecia y de
todo el mundo conocido, el hombre más rico y poderoso de su tiempo,
vio, un día, reposando en el suelo al filósofo cínico Diógenes el
perro. Con el aire prepotente del gran señor, Alejandro lo miro y le
dijo “Pídeme lo que desees” y Diógenes le contesto con indiferencia
“Que te apartes un poco porque me tapas el sol”. El filosofo no tenia
nada pero a la vez lo tenia todo. En una oportunidad, Alejandro dijo
“Si no fuera Alejandro, quisiera ser Diógenes”

En el mundo no existe riqueza más grande que la tranquilidad y
libertad del alma. Una vida simple y rica en interioridad es una vida
verdaderamente encantadora.
 
Gustavo Godoy

Articulo publicado por el Diario El Tiempo de Valera , Viernes 26  de junio de 2015 en la columna Entre libros y montañas




 

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