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viernes, 17 de julio de 2015

El mundo de los filisteos





El escritor Hermann Hesse en su novela el Lobo Estepario nos narra el conflicto interno de su personaje Harry Haller que vive como un extraño dentro del mundo burgués. La novela inicia el día que Harry alquila una habitación en una urbanización de clase media en la casa de una dulce señora burguesa. El hogar del burgués es seguro, ordenado, limpio, rutinario, y decente. Todos son trabajadores, familiares y ciudadanos ejemplares. Los domingos van a las iglesias y siempre pagan sus impuestos. Todos siguen las reglas y están ansiosos por hacer las cosas de la manera más perfecta posible. Harry Haller detesta lo burgués. Para el, es un ambiente asfixiante. Vive entre ellos, pero no es feliz. Siente que no pertenece a ese mundo. Es un lobo estepario.

Como lo uso aquí, el término burgués es intercambiable con el de filisteo. No lo empleo con su connotación política y económica dentro de la teoría marxista sino como es usado a menudo en los clásicos de la literatura, sobre todo en el siglo XIX. Un burgués o un filisteo es una persona que toma en serio todos los convencionalismos sociales tradicionales, preocupado solo por el dinero y carente de toda sensibilidad para la literatura, las artes y lo intelectual. En este contexto, su antítesis seria el bohemio o el artista. Nada que ver con el sentido comunista o socialista de la palabra. Es un estado del alma, no es una realidad política o económica. La palabra burgués viene del francés bourgeis que quiere decir ciudadano. Mientras que la palabra filisteo viene del pueblo de comerciantes del mediterráneo en la antigüedad. Por otro lado, bohemio viene de la región de Bohemia en Europa asociada con los gitanos y su vida errante.

El filósofo alemán Arthur Schopenhauer presenta “El filisteo como un ser que se deja engañar por las apariencias y toma en serio todos los dogmatismos sociales: constantemente ocupado de someterse a las farsas mundanas.”

La santa trinidad del mundo de los filisteos es el trabajo, la familia y la sociedad. Su vida consiste exclusivamente en trabajar, casarse, criar niños y seguir las normas de la sociedad establecida.

Sus ideas son obtenidas de la iglesia, el Estado y la opinión pública. La burguesía descansa su moral en la policía y su arte en las corporaciones. La existencia burguesa busca lo práctico, lo conveniente, lo seguro y lo cómodo.

La rivalidad entre la burguesía y la bohemia es eterna. En la novela Ulises del irlandés James Joyce nos encontramos que el personaje del intelectual Stephen Dedalus tenía más de seis meses que no tomaba un baño. Ha renunciado a la religión, ha acudido al arte y a la filosofía por consuelo. El excéntrico grupo de escritores llamados los beats en el barrio neoyorquino de Greenwich Village de los 50s. Eran ociosos melenudos de barba rala que vestían de forma desaliñada, dormían en un colchón en el piso, tenían una vida disipada, desordenada, sin rutina, sin trabajo y sin familia. Consumían marihuana y alcohol mientras bailaban jazz y tenían sexo hasta el amanecer. Para satisfacción de los bohemios, este tipo de comportamiento siempre escandalizan a los burgueses.

El bohemio abraza la vida, el filisteo el dinero. Uno escoge calidad, el otro cantidad. El bohemio crea, el filisteo imita. El bohemio ama la libertad y busca ser autentico. El filisteo ama la seguridad, sobrevive sometiéndose al grupo y cuidando su apariencia. Uno tiene su personalidad, el otro tiene sus propiedades.

La vida bohemia es sobre sensibilidad, expresión, libertad, creatividad y la originalidad del individuo. La vida del burgués o filisteo es sobre todo lo contrario.




 Gustavo Godoy

Articulo publicado por el Diario El Tiempo de Valera , Viernes17 de julio de 2015 en la columna Entre libros y montañas


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