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viernes, 7 de agosto de 2015

Sobre el exito y el fracaso en la vida






En el mundo actual, la religión del éxito burgués se ha convertido sobre todo para la clase media en el nuevo opio. Lo que comúnmente se llama “éxito” hoy en día, en realidad, consiste en la ostentación de una lista de determinados símbolos de estatus que despiertan la admiración y el respeto de la masa, por lo general sumamente superficial e ignorante. Una persona exitosa no necesariamente es la más feliz, la más noble o la más inteligente. El éxito significa generalmente la capacidad de vivir acorde con el estándar material que predomina en la cultura popular estadounidense. El fracaso es, por lo contrario, no vivir según ese estándar. En la actualidad, lo que más teme el hombre moderno es ser tildado de fracasado.


 El escritor alemán Thomas Mann logró considerable renombre con una novela sumamente interesante publicada en 1910, Los Buddenbrook. En su novela, Mann cuenta la historia de cuatro generaciones de una familia de comerciantes de la ciudad de Luberck y su decadencia. La trama de la novela transcurre en el siglo XIX entre 1835 y 1877. Este es un relato de éxito y fracaso.

El viejo Johann Buddenbrook, un hombre de éxito, el fundador de la familia que representa la primera generación, era un hábil comerciante, brillante y energético. Como es típico de la burguesía, poseía un férreo deseo de acenso social que buscaba con el fuerte pragmatismo de un genial hombre de negocios. Uno de las características principales del patriarca era sin dudas su gran vitalidad.

 En la segunda generación está Jean Buddenbrook, el hijo del creador de la compañía. Luego están sus cuatro descendientes que conforman la tercera generación, Thomas, Christian, Antoine y Clara. A lo largo de la novela con el pasar del tiempo, durante la segunda y la tercera generación comenzaron a aparecer gradualmente algunos signos de decadencia. Entre varios miembros de la familia, empezaron a manifestarse actitudes bohemias y empezaron también los primeros fracasos. Hasta que en las etapas finales del derrumbe de la familia, surge el último de los Buddenbrook y miembro de la cuarta generación. Hanno, el hijo de Thomas, es un joven físicamente endeble con carácter depresivo y falto de empuje que muere prematuramente de tifus, pero dotado con un asombroso talento musical y esplendida sensibilidad artística, una persona extraordinaria.
Inspirado en parte por las ideas del filósofo Arthur Schopenhauer, los conceptos del alejamiento de la vida o la decadencia en Thomas Mann son interpretados bajo una luz radicalmente diferente a las definiciones convencionales. Para el escritor, este fenómeno no es visto como señal de declive sino todo lo contrario. La decadencia es signo de gran sofisticación. El proceso de decadencia al que hace referencia Mann en su novela de familia es realmente el distanciamiento progresivo de los valores burgueses de dureza e insensibilidad hacia nuevos valores. En cada generación, los personajes de la novela adquieren una dimensión interna cada vez más compleja y profunda. En esta obra, la decadencia demuestra el más alto grado de refinamiento cultural, sensibilidad anímica y elevación espiritual.

El éxito y el fracaso son conceptos que requieren redefinirse. En realidad, el fracaso es vivir una vida sin un significado, una vida vacía. Por otro lado, una vida verdaderamente exitosa no es sobre lograr cosas, obtener trofeos o recibir títulos. Es exitoso quien sabe amar, quien todos los días aprende algo nuevo, quien cada día ayuda a alguien. Es realmente exitoso quien vive plenamente, ya sea desde un castillo o desde la más humilde de las chozas.

Gustavo Godoy

Articulo publicado por el Diario El Tiempo de Valera , Viernes 7 de agosto de 2015 en la columna Entre libros y montañas


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