viernes, 22 de abril de 2016

¿Salvar al planeta?

 






Este planeta donde vivimos tiene su historia, una historia muy larga. Desde sus inicios hasta hoy, han pasado más de un par de cosas. Hay que verle la cara a lo que significa un millón de años y este planeta tiene un montón de esos sobre sus hombros.  Como toda vida, ha sufrido  infiernos de fuego y de hielo, momentos de calma y momentos de agitación.   Ha tenido sus ciclos de equilibro y desequilibrio.  Volcanes, terremotos, tormentas, diluvios y catástrofes que   a pesar de las especulaciones de los más estudiosos  aún no se han  podido comprender en detalle. Es un organismo complejo y vivo que evoluciona y muta constantemente. Cada etapa ha tenido sus características, y ha pasado de una a la otra,  unas veces de manera rápido y otras veces de manera lenta.  Pero ahí está. Estaba antes de los humanos, y estará probablemente después de nuestra partida. 

El ser humano es nuevo en este planeta. La historia humano es relativamente corta.   Si la historia del planeta la concentráramos en un año, la historia del hombre representaría unos escasos  14 segundos. En otras palabras, somos unos recién llegados, pero unos sumamente creídos.  Nos creemos superiores al planeta y a los seres que habitan en él. Nos autodenominados como especiales. Algo muy conveniente sobre todo si consideramos de quien fue la idea: de nosotros mismos.  Pesamos que tenemos el poder de destruir y de salvar.  Este planeta ha pasado por una infinidad de trasformaciones y cambios.  Y nosotros pensamos que lo vamos a destruir con bolsas de plástico.  El planeta estará aquí después de nosotros  por millones de los años más. El planeta sobrevivirá a la raza humana sin mayor problema. Hará lo que siempre ha hecho. Se adoptara. Se transformara. Se regenerara y seguirá. Nos expulsara  como nosotros expulsamos  al virus de la  gripe común. Un poco de fiebre y algunos  estornudos. El planeta está bien. Nosotros somos los que estamos mal.  

Desde Sócrates, Platón y Aristóteles, a través a la cultura grecorromana y judeocristiana,  la humanidad se ha convencido a si misma que la realidad posee una estructura jerarquizada, con una dimensión superior y otra inferior.  Lo superior que es el ser humano, se siente con el derecho de usar y abusar a todo lo inferior, o sea todo lo demás.  Solo lo humano tiene valor, según esta concepción.  Desde que los seres humanos estamos en este planeta, apenas 10 mil años atrás, un periodo relativamente corto según toda nuestra historia, descubrimos a la agricultura y la ganadería. Y la revolución Industrial comenzó apenas un poco más de dos siglos atrás.  Antes de todo eso, vivíamos en pequeños grupos de cazadores y recolectores viviendo como el resto de los animales en armonía con nuestro entorno.  Por supuesto con contadas excepciones como también ocurre en el caso de los demás miembros del reino animal y vegetal.
 
Nosotros somos lo que somos y vivimos como vivimos porque  las condiciones lo han permitido.  El planeta nos ha brindado las condiciones para esta evolución que hemos experimentado. ¿Qué sería del ser humano sin los cereales? ¿Qué seriamos sin el maíz, el trigo, el arroz, la cebada, y la papa?  Estas plantas de rápido crecimiento, de semillas grandes,   ricas en energía  y almacenables que mutaron después de la última glaciación de manera tan ventajosa para nosotros. ¿Qué sería de nosotros  sin el agua, el suelo o el aire? 

Nuestra verdadera crisis es una espiritual. Sufrimos de una codicia inagotable. Construimos todo un sistema basado en recursos no renovables y limitados. Y pretendemos que duraran para siempre, cuando en el fondo sabemos que esto no será así.  La tecnología que usamos quita más de lo que da.  Por un lado, nos da grandes juguetes pero por otro contamina nuestro único hogar. Es un sistema que mata y destruye. Estamos agotando las condiciones de las cuales dependemos para vivir.  ¿Salvar el planeta? Debemos salvarnos nosotros cambiando nuestras maneras. 
 
Gustavo Godoy





Articulo publicado por El diario El Tiempo el viernes 22 de Abril 2016



No hay comentarios:

Publicar un comentario