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viernes, 6 de enero de 2017

El mito del sueño americano



Los primeros colonos ingleses llegaron a la costa Este de Norteamérica en 1607. Eran puritanos protestantes que decidieron escapar Europa para   buscar un mejor futuro emigrando.  Eventualmente, este territorio se organizó en trece colonias dependientes de la corona inglesa usando el nombre de Nueva Inglaterra. Una vez lograda su independencia este nuevo país adopto el mismo nombre de su continente. Se refundo como Los Estados Unidos de América. Debido a sus raíces  protestantes, esta  nación, a diferencia de sus vecinos católicos, se caracterizó desde el principio por su distintivo carácter individualista y su fuerte ética de trabajo.

Con el trascurso de los años, los EEUU se convirtió  en la gran potencia económica, militar y cultural del mundo. Su influencia, para bien o para mal, alrededor de todo el planeta es considerable. En EEUU, todo es ruidoso, nuevo,  rápido,  grande y conveniente. Es la tierra del automóvil, la televisión, Hollywood,  las franquicias, las marcas,  la comida rápida, los shopping malls y las miles de iglesias. Todo gira en torno a las celebridades, los negocios y el consumo. Hay muchas cosas pero poco  tiempo libre. Hay muchas oportunidades, pero también mucho trabajo. Todo parece estar estandarizado y regulado artificialmente.

Según los estereotipos, el americano  promedio es optimista, amigable, informal, confiado y solidario. En un lado más negativo, el americano también es visto como ignorante, superficial,  arrogante, patriotero, conservador, egocéntrico, y obeso. Tiene de todo pero carece de cultura. Sus modales son toscos y presenta serios problemas controlando el volumen de su voz en público.

Eso contrasta con el estereotípico europeo. En muchos aspectos, el europeo es más formal que el americano, como en su modo de vestir y en sus costumbres. Mientras que el  americano está sentado comiendo hamburguesas  frente a un gigantesco televisor,    el europeo está paseando relajadamente  en el parque o la plaza. O está degustando  un café o un vino en su sitio preferido,  mientras lee el periódico o un buen libro. En su camino a casa, entra  en una pequeña panadería tradicional para comprar un queso regional o un pan artesanal. A diferencia de sus amigos al otro lado del atlántico, se preocupa por refinar su lenguaje y su cultura. Atiende a  los museos y a  los festivales al aire libre. Acude al cine y al teatro. Y a menudo,  conversa con amigos  sobre temas políticos,  filosóficos y artísticos mientras disfruta de números días feriados y largas vacaciones. El Estado garantiza su bienestar ofreciendo muchos servicios.

Debido a que la política exterior de los EEUU  en muchísimos casos resulta  profundamente reprochable, es una realidad que un sentimiento antiestadounidense existe en muchos lugares, sobre todo en el Medio Oriente, Rusia, China y Latinoamérica. Eso frecuentemente es explotado por los  tiranos de turno para  ocultar sus fallas culpando a los EEUU de todos los males en la tierra y mostrarse ellos como inocentes víctimas. Sin embargo, el asunto no esta tan sencillo.

Los EEUU siempre ha estado abierto a los inmigrantes. A diferencia de otros países, las personas de talento y éxito son admiradas y apoyadas.  El individuo es escuchado. Y siempre es posible cambiar las cosas, siempre es posible comenzar de nuevo. Para muchos provenientes del tercer mundo, este país significo progreso. Lo que en los EEUU es muy accesible a nivel material en muchos países está reservado a una pequeña minoría privilegiada. Esto es cierto.

 Es  un país muy grande, muy diverso, lleno de oportunidades, pero también lleno de contradicciones y problemas. A pesar de todos sus logros, esta superpotencia, cuando se compara con otros países desarrollados, desempeña pobremente en materia social.  He ahí la ironía. En realidad, es un país todavía muy desigual.

El sueño americano es la idea que con trabajo duro cualquier persona, indiferentemente de su origen, puede llegar a la cumbre social. Los neoconservadores a menudo relatan muchas anécdotas sobre personas que lo han logrado y esto  supuestamente confirma la vigencia de esta doctrina en la realidad. Sin embargo, estadísticamente la realidad parece ser otra. Y estas anécdotas, aunque ciertas, parecen ser la excepción y no la norma. 


En la antigüedad, no era raro que un esclavo se convirtiera en el transcurso de su vida en dueño de esclavos. Eso no significa que  este  sistema sea moral o justo. Los sistemas competitivos, y jerárquicos crean profundas desigualdades. El sueño americano también tiene su lado cruel. Implica que  el éxito es merecido, pero también que el fracaso es igualmente merecido. Según esta lógica, podríamos deducir que  los pobres son pobres debido a su propia incompetencia y   la asistencia social no está justificada. Esta actitud, a parte que impone mucha presión en las personas,  no es otra cosa que la  validación de  las desigualdades para evadir reformas sociales. Aunque en un principio este sueño suena muy bonito,  a la final, sus efectos no son muy positivos para la sociedad toda. Es hora de despertar. 



Gustavo Godoy



Artículo publicado por El diario El Tiempo ( Valera, Venezuela) y en varios medios alternativos en varios países el viernes  06 de Enero 2017 en la Columna Entre libros y montañas

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