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viernes, 1 de julio de 2016

Paris en los años veinte




La Gran Guerra en Europa marco el rompimiento de una moral, una tradición.  Fue durante esta etapa cuando el pensamiento dominante en el siglo XIX y los valores victorianos llegaron abruptamente  a su fin. Después de la guerra, la gente de pronto se vio  invadida por una profunda desorientación y al mismo tiempo por un gran deseo de renovación.  Nadie quería volver al pasado obtuso. Es por eso que el futuro debía  ser inventado  de cero. La libertad, el placer, y el desenfreno se convirtieron en los nuevos ideales.

El París de la posguerra represento, para muchos jóvenes escritores, poetas y artistas,  la meca de la bohemia, el arte y el amor.  Los cafés, los bares, y los salones literarios parisinos fueron el escenario ideal para una serie de inmigrantes que llegaron a Paris huyendo del pasado y buscando reinventarse a sí mismos.  Muchas de ellos habían experimentado los horrores de las trincheras y decidieron dedicarse a sus pasiones artísticas por los restos de sus días. La ciudad luz les abría sus puertas como ninguna otra ciudad podía hacerlo.



Ernest Hemingway, John Dos Passos, Ezra Pound , y William Faulkner, entre muchos otros,  escogieron Paris como su lugar de residencia.  En los años veinte, se les podía ver platicando relajadamente o escribiendo  en los cafés de los grandes bulevares. O  tal vez bebiendo varias copas en Dingo Bar o en el Select. Durante esa década,  uno se podía encontrar, por ejemplo,  con Scott y Zelda Fitzgerald bailando al ritmo del jazz  hasta el amanecer en sitios como  La Rotonde. Mientras en los Estados Unidos se imponía  la ley seca,  “Paris era una fiesta”. Fue  un periodo peculiar que presencio, entre muchas cosas,  un nuevo feminismo, un atrevido libertinaje sexual  y la renovada estética de Coco Chanell. 



Uno de los personajes más notables de este Paris fue, sin lugar a dudas,  Gertrude Stein.  Su casa  se convirtió en un centro para los mejores artistas del momento. Ella no solo apoyo en su obra literaria a Hemingway, a Pound y a  F. Scott Fitzgerald , para mencionar a algunos,  sino también a  artistas como Picasso, Matisse y Braque. Los movimientos vanguardistas  estaban en su apogeo. Y no era raro toparse con figuras como Marc Chagall , Salvador Dali o Man Ray   en  Montparnasse o en Montmartre.

Simultáneamente, frente a Notre Dame, Sylvia Beach tenía  su librería  Shakespeare and Company donde vendía libros en inglés y también los prestaba. Este lugar se convirtió en un hogar para  nuevos literatos.  Esta estadounidense  con su dinero publicó el Ulises de James Joyce y también las primeras obras de Samuel Beckett. También en esos años, escribió Marcel Proust. Escribió T.S Eliot. En realidad, fue un periodo mágico.

Para los norteamericanos y otros extranjeros, una de las ventajas de vivir en Paris en aquella época eran los costos. Era relativamente barato y el apoyo proveniente de sus lugares de origen les permitía a algunos gozar de suficiente tiempo de ocio como para dedicarse a su trabajo creativo. Paris era una ciudad cosmopolita, rica en cultura y  llena de vitalidad que  facilitaba a muchos creadores conocerse a sí mismos sin  ataduras. Les dio perspectiva para verse a sí mismos y a  sus países con nuevos ojos. Los expuso a diferentes y nuevas formas de expresión en un ambiente libre y estimulante. En ese Paris se construyó un nuevo mundo, y un nuevo lenguaje artístico que rompió radicalmente con las viejas tradiciones del pasado. Después de la guerra, el pasado dejo de dar respuestas.  Muchos encontraron puntos de apoyo en un estilo de vida festivo,  el  arte nuevo y la nueva  literatura.  Fue este desarraigo e irreverencia ante lo viejo que estimulo tanta creatividad en una misma ciudad durante un tiempo tan breve.  Fue un periodo extraordinario.

Sobre el Paris de los felices y locos años veinte, Hemingway escribió: “Si tienes la suerte de haber vivido en París cuando joven, luego París te acompañará vayas donde vayas, por el resto de tu vida.”

Gustavo Godoy
Artículo publicado por El diario El Tiempo ( Valera, Venezuela) el viernes 01 de Julio 2016 en la Columna Entre libros y montañas


Ver blog: www.entrelibrosymontanas.blogspot.com
 
 

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