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viernes, 23 de septiembre de 2016

El fundamentalismo



Diferentes personas  tienden a tener diferencias actitudes ante la incertidumbre, el orden y la autoridad. Unos prefieren la seguridad que confiere la estabilidad de estructuras mentales sencillas y fijas. Otros les encanta lo nuevo, lo desconocido y, en algunos casos, el caos. Las rápidas  transformaciones de la modernidad han sido toleradas por unos, aceptadas con entusiasmo  por otros y  rechazadas por algunos. Hay personas que consideran al mundo de hoy como un país extraño. Sienten nostalgia de los viejos días cuando todo era más simple y predecible. Sienten que es un deber recuperar lo perdido.

 El fenómeno de secularización en Occidente ha reducido considerablemente el significado social de las instituciones, doctrinas, y prácticas de la religión tradicional. A partir  del renacimiento, el mundo se ha vuelto progresivamente  más complejo, más enigmático, y  mucho más intimidante. En busca de seguridad, muchos han buscado un refugio en el fundamentalismo religioso donde todo es más claro y tajante.

El fundamentalista asume una interpretación literal de las escrituras religiosas y  las toma  como una autoridad en sí mismas. En otras palabras,  un libro  representa  la verdad absoluta y la realidad, infalible e incuestionable,  independiente de su contexto y ajena  cualquier connotación simbólica. Es lo que es,  porque si, y punto. Las cosas son blancas o son negras. El gris no existe. Según esta visión,  la verdad no evoluciona, no progresa.  La verdad es algo fijo e inmutable que ya ha sido revelada por un ente superior por medio de sus textos sagrados que han sido escritos por sus mensajeros. La verdad de hoy es la misma que la verdad de hace mil años atrás. El mortal solo debe leer el texto, citarlo y obedecerlo.  Las especulaciones, las observaciones o los pensamientos críticos sobre la realidad y el mundo están de más. Ya  todo está dicho. Los innovadores sobran. Así de sencillo. El modelo de fundamentalista es un sistema cerrado y autosostenido. Los seguidores de esta tendencia se consideran personas honorables que se aferran los valores tradicionales como la fe, la familia y la moral en contra de la depravación y anarquía moderna.  El radicalismo es una defensa psicológica ante la  ambigüedad del presente.

Hoy el tema religioso está en el tapete.  El enfrentamiento es global. La polémica se divide básicamente  en dos bandos con visiones muy distintas. La visión conservadora que se nutre del fundamentalismo y la visión liberal que se nutre de la Ilustración de la era posrenasentista.

Esta guerra cultural ha dominado notablemente  la política estadounidense de los últimos años. Los conversadores, por lo general, blancos de zonas rurales  y blancos  de la clase obrera de las pequeñas ciudades, se han alineado  al partido republicano y los liberales, por lo general, profesionales y grupos minoritarios en los grandes poblados, con el demócrata. Las tensiones  entre estos polos crecen cada vez más.
Por supuesto, esta división esta sumamente presente en el mundo musulmán. Por un lado, están  los moderados y por el otro los radicales que apoyan la imposición de la Sharia (ley islámica) a través de la violencia.  El terrorismo islámico  es una manifestación de este extremismo, grupos que aunque minoritarios causan muchos estragos y ruido.

Ahora, a la irreligiosa Europa se le presenta un gran desafío con la enorme ola de inmigrantes musulmanes. Sin embargo, esta diatriba no se limita a ciertas zonas. Esto es una realidad global y presente en todas las religiones y culturas, en Occidente pero también, en el Medio Oriente, África, América Latina, y  Asia,  en todo mundo.

El proceso de globalización ha  penetrado y sacudido a las sociedades tradicionales a un ritmo tan acelerando que para muchos ha sido difícil adaptarse. El miedo y la necesidad de protegerse son naturales.  En los años por venir seguramente las tensiones se incrementaran en la medida que la integración planetario se imponga.  A menudo me pregunto: ¿Estamos preparados?


Gustavo Godoy

@GusGo 

Artículo publicado por El diario El Tiempo ( Valera, Venezuela) el viernes  23 de Septiembre  2016 en la Columna Entre libros y montañas

Ver blog: www.entrelibrosymontanas.blogspot.com    


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