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viernes, 2 de diciembre de 2016

Los demás






El ser humano por ser un animal social siente una inclinación natural en buscar su validación en los demás. Como todo ser de naturaleza gregaria y que vive en manadas deseamos la protección del grupo y la aprobación de la autoridad que lo representa.  Queremos que los demás nos admiren y respeten. Tenemos miedo a decepcionar a los demás entonces hacemos lo posible para no defraudar  sus expectativas. Para muchos el ser ignorado resulta la peor de las tragedias. La sociedad moderna exalta los valores de la superficialidad entonces  para impresionar a los demás es necesario disfrazarse.  Este juego  a veces resulta divertido pero en otras ocasiones agota. Existen personas que se cansan de sacrificarse para mantener  una molesta fachada cuando en el fondo  desean  otra cosa y quieren vivir bajo otros valores. 

El individuo que quiera vivir  más tranquilo debe aprender a ser un poco más misántropico.  La misantropía es la actitud social, psicológica y filosófica que aboga por un rechazo general hacia las personas y sus fallas.  Frecuentemente, permitirnos que el juicio de los demás defina quienes somos.  Eso es problemático porque no es raro  que muchas de las personas en nuestro entorno  se dejen dominar frecuentemente  por la ignorancia, los prejuicios, y la envidia. La sociedad con su estrechez y mezquindad busca confinarnos en una cajita de sencilla comprensión. La gente simplifica y categoriza con mucha facilidad. Pero nosotros no somos eso. Somos mucho más. Somos individuos complejos y contradictorios con un ser  mucho más rico e interesante del que los demás podrían apreciar. Somos individuos multifacéticos que solo develamos una pequeña parte de nosotros al mundo exterior.  Debemos aprender un sano irrespeto hacia la opinión de los otros y desarrollar un escepticismo constructivo hacia la autoridad dominante.

 Por experiencia sabemos que ser selectivos es una muy  buena idea. Sin embargo, a menudo nos sentimos culpables en admitirlo porque creemos que esta práctica no es lo suficientemente noble. Desde muy temprana edad nos relatan la historia que debemos aceptar con los brazos abiertos a cuanto  espécimen  se nos cruza en nuestro camino.  Según esta doctrina, debemos amar incondicionalmente a toda la humanidad. Eso podría ser cierto en un plano poético o metafísico ,pero en la práctica muchas veces esto  no es conveniente. El mundo está repleto con familiares, amigos, conocidos y extraños que es preferible quererlos desde la distancia, la imaginación o el recuerdo. La misantropía a menudo se confunde con la arrogancia. Eso no es del todo cierto. En realidad es sobre administrar inteligentemente  nuestro espacio y tiempo, que son recursos limitados.  Cada quien es el capitán de su propio barco y es la obligación del capitán  ,por el bien de la tripulación ,  decidir  quien ocupara la cabina principal  y quien merece ser arrojado  a los tiburones. Por supuesto, también puede existir una condición intermedia, algo así como reo en  libertad condicional. En otras palabras, aquel sujeto que admitimos en nuestra vida porque tiene su lado bueno , pero le ponemos los grilletes al instante  que se torne demasiado necio o imprudente. La proximidad puede ser peligrosa si no  se recuerdan constantemente los límites porque el respeto es algo fácil de olvidar uno vez que crece la confianza  y muchos confunden la amistad con la posesión. La mayoría de nosotros caemos en la trampa de no sacar a ciertos personajes de nuestras vidas por amabilidad y con demasiada frecuencia nos vemos envueltos en situaciones muy incomodas debido a  seres que con sus toxinas contaminan hasta el más placido de los paraísos. Lo cierto es que hay personas que son una verdadera piedra en el zapato. Le debemos a nuestra salud mental y espiritual alejarnos de estas criaturas del mismo modo que le huimos al tifus o a la amibiasis.

La vida es un tesoro. No debemos desperdiciar nuestra preciada energía con  tonterías ajenas. La opinión más importante es la que nosotros tenemos de  nosotros mismos. Vive,  y deja vivir.

Gustavo Godoy

@GusGo

Artículo publicado por El diario El Tiempo ( Valera, Venezuela) el viernes  02 de Diciembre  2016 en la Columna Entre libros y montañas

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